4/10/19

El alma del ajedrecista

El alma en pena de un ajedrecista llamó a la puerta del cielo y cuando apareció San Pedro le dijo: 
Disculpe la molestia, acabo de morir y quisiera pasar para ver a Capablanca, porque me gustaría jugar una partida con él. 
Fuera de acá ¿Quien te dijo que puedes pasar? Lo primero que tienes que hacer es cumplir las pena de purgar todos los pecados que has cometido, le contestó San Pedro, y dicho esto lo empujó hacia abajo.
El alma del ajedrecista cayó en picada al purgatorio y después del tremendo porrazo se incorporó como pudo y con mucha dificultad y un dolor tremendo, volvió a subir al cielo y llamar nuevamente a la puerta. 
Ahora si puedes pasar para jugar con Capablanca, le dijo San Pedro, sonriéndole amablemente.
 

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