17/1/20

Desánimo ajedrecístico

Hundido en el desánimo me encuentro
con el corazón inmerso en la pena,
la angustia en mi cuerpo desencadena
y un jaque doloroso llevo dentro.

Al iniciar el juego me concentro
y en la apertura hice bien mi faena,
pero al no tomar una senda buena
un final muy triste fue el epicentro.

Una esperanza surgió en un instante,
mas se esfumó carente de emoción
cuando comprendí que era un desatino.

Por eso, si intento seguir delante,
no me queda en ajedrez otra opción
que de mejorar mi juego anodino.



 

 

 

 

 

 

 

Finalista IV Concurso de Sonetos. Así te lo cuento.
Publicado en el libro: Respuesta.
Concursos Literario en Español. España. Enero 2020.

28/12/19

Ajedrecista inocente

No puedes entrar acá, porque aún estás vivo en la tierra ―, le dijo San Pedro al verlo llegar a las puertas del paraíso.
Que lástima, acá están los mejores jugadores de ajedrez del mundo y me gustaría jugar con ellos ¿Estoy vivo realmente? ― le preguntó intrigado el maestro de ajedrez.
Si; estás durmiendo en el medio de un sueño profundo y no has tenido ningún infarto después de haber perdido la partida final del torneo de ajedrez ―, le contestó San Pedro sonriendo. Pero luego de una pausa lo miró con picardía.
¿No recuerdas que hoy es 28 de diciembre y es el día de los inocentes?
¡Que la inocencia te valga! ―, le dijo, mientras lo invitaba a pasar al paraíso.



22/12/19

Viejo juego de ajedrez

Después de varios años, encontré perdido en el altillo de casa, junto a un libro deteriorado y unos anteojos, un viejo juego de ajedrez con el que solía jugar en mi juventud. Entonces me di cuenta de que no me sirve para nada tratar de olvidar.
Aunque el tiempo pase siempre aparece impredecible algún triste momento de mi vida, que puede tomar cualquier forma, como la de ese viejo juego de ajedrez, que me hace recordar aquella partida final del torneo, en la que decidí abandonar la práctica del ajedrez profesional, para dedicarme a mi carrera universitaria.




13/12/19

Pesadilla ajedrecística

Una pesadilla estaba martirizando al maestro en esa tarde, cuando de pronto se despertó sobresaltado sobre unos almohadones que estaban en el piso junto a las piezas de ajedrez. Con ellas, antes de sobrevenirle el sueño, había estado estudiando una apertura a emplear en la partida que debería disputar esa noche por la final del torneo de ajedrez.
Al abrir los ojos, la imagen familiar del cuarto cobró vida. Había tenido la angustiosa sensación de encontrarse en esa pesadilla en una posición perdida, de tal forma que sino se hubiera despertado abruptamente, era inevitable su triste e inexorable derrota.
Entonces se levantó como un resorte y abrió la ventana para que entrara una bocanada de aire fresco y perfumado del jardín. La tarde estaba serena, y cuando ante su vista apareció nuevamente la hermosa realidad de la naturaleza, el ritmo de su corazón fue normalizándose, mientras su espíritu se iba recomponiendo poco a poco.
Por suerte, había sido un sueño premonitorio que le había señalado claramente que no era conveniente adoptar esa apertura y esperanzado se puso a estudiar otra línea más prometedora, la que luego empleó con éxito en el encuentro que disputó por la noche.

Yo vi a Papá Noel traerme el juego de ajedrez

Cuando yo tenía seis años, me propuse ver a Papá Noel. En esa nochebuena con mis padres y todos los parientes nos habíamos reunido en el living, con un hermoso arbolito de Navidad junto a la chimenea. A la medianoche, luego de celebrar en medio de la sidra, el pan dulce y el ruido de cohetes, mi madre me mandó a dormir a mi habitación. Allí me senté en un sillón junto a la ventana y aguanté el sueño como pude, hasta que se fueron los últimos invitados. 
Me costaba mantenerme despierto, cuando de repente, me pareció escuchar un ruido tras la ventana y al mirar, allí estaba… ¡Era Papá Noel! , el simpático gordito barbudo de traje rojo, barba blanca y mejillas rojas, transportado por renos alados, que con su bolsa de juguetes entraba por la chimenea.
Al despertarme en ese sillón entre las penumbras del amanecer, fui corriendo silenciosamente al living para no despertar a mis padres. Allí me llenó de alegría encontrar junto al arbolito, el hermoso juego de ajedrez que le había pedido.
Hoy después de tantos años de jugar al ajedrez, cuando va llegando la Navidad, estos recuerdos me llenan de nostalgias, porque aquella inocencia de mi niñez, junto con mis padres, ya se han ido, como se van las noches con sus sueños.


28/11/19

Movimiento fallido

El abuelo y el nieto sentados en el sofá del living de la casa jugaban esa tarde una partida de ajedrez, intercambiando las jugadas con una notebook. El abuelo se encontraba en mejor posición, pero no hallaba la mejor variante para poder concretar esa ventaja.

Como el tiempo corría, el niño se cansó de esperar la respuesta y aprovechó para ponerse a leer las historietas del diario, y esa actitud puso bastante nervioso al abuelo.

Fue en esos momentos de tensión, cuando ejecutó por error un movimiento fallido de peón y al pasarle luego la notebook a su nieto para que juegue, vio como se producía el desenlace de la partida en el visor, mientras que el chico con voz aguda y punzante le gritaba: ¡Jaque mate, abuelo!

 

13/11/19

Reunión importante

Crearemos lugares especialmente preparados para que los ajedrecistas buenos puedan seguir disfrutando del juego de ajedrez
― ¿Dónde? ―, indagaron aquellos que conocían la sabiduría de la Diosa Caissa.
― Esos espacios con tableros de ajedrez estarán en el cielo ―, dictaminó.
Todos estuvieron de acuerdo y así concluyó la reunión de los dioses.


La gran mano

Una sensación de placer inundó todo mi ser cuando la vi. Por un momento me dejé llevar por la ensoñación, y me sentí como un adolescente estremecido por unos labios húmedos y carnosos que me suplicaban amor.
Allí estaba ella, lejana y atractiva, con una dulce mirada de princesa, que me parecía como una mezcla de ternura y anhelos, cómplices de los míos. En esos momentos nada me importaba más en mi vida, y cuando paso a paso me fui acercando, me parecía como que estaba ingresando en el paraíso.
Finalmente al llegar a su lado, sentí que mágicamente una Gran Mano alzaba mi cuerpo con firmeza, para desplazarme volando hacia donde ella se encontraba. Pero de ese feliz momento, solo pude disfrutar de un pequeño roce sensual, cuando la levantó conmigo, para luego apartarla rápidamente de mi lado.
Fue entonces que me apoyó con fuerza en el lugar donde ella había estado, y mientras vibraban todas las piezas del tablero, escuché una voz fuerte y atronadora de barítono que decía:
Peón come dama y ¡Jaque mate!


7/11/19

Esperando el mañana

En el lugar donde se fueron encerradas ha oscurecido y el silencio ya hizo su aparición. Hace ya unos minutos que todo ha terminado para ellas y en estos momentos la soledad que las rodea es absoluta. Las voces exteriores ya no existen y sus ecos se han acallado. Acomodadas como pueden en ese pequeño recinto de madera alto y estrecho, deberán soportar largas horas de reminiscencias. Pero esa tortuosa espera no será eterna, porque mañana las piezas saldrán libres otra vez a la luz, para posarse resplandecientes sobre el tablero, a fin de disputar la nueva partida del torneo de ajedrez.


Aterrizaron alienígenas

Cuando descubrieron un ovni que aterrizó en un claro de la selva amazónica, algunos afirmaban que eran alienígenas invasores que buscaban nuestra extinción, mientras que otros pensaban que eran seres inteligentes y pacíficos, deseosos de comunicarse con nosotros.
Por suerte estos últimos tuvieron razón, porque los extraterrestres que lo comandaban manifestaron al bajar que venían a descansar y que solamente querían disputar unas partidas de ajedrez en la tierra para divertirse un poco.
Luego de recibir una serie de jaques mates por parte de mejores jugadores de nuestro planeta, los alienígenas partieron silenciosamente a la semana siguiente tal cual había llegado, sin antes decirnos que aprenderían de sus errores y se prepararían adecuadamente para la próxima visita.


30/10/19

Mensaje del celular

Al atender el mensaje de su celular apareció la figura de un emoticón llorando, e intrigado vio que número de teléfono del cual provenía era el de su rival ajedrecístico, al que había destrozado y humillado en la partida que habían jugado hacía sólo unos instantes en el torneo del club de ajedrez.
Entonces quiso esbozar una sonrisa, pero no tuvo tiempo, porque comenzó a sentir los efectos letales del veneno que había ingerido en el caramelo que su rival amablemente le había convidado.


29/10/19

Investigador fanático

Mi amigo que tiene una inteligencia super desarrollada, es un investigador fanático. Un día participó en una simultánea que jugó con un renombrado maestro de ajedrez y se enojó tanto al ser derrotado, que decidió buscar un método que le permitiera no perder nunca más una partida en su vida.
Para ello pidió una licencia prolongada en el trabajo, alquiló un departamento y se puso a estudiar de sol a sol de manera solitaria el juego de ajedrez, aislándose por completo de su familia.
Estuvo varios meses desconectado del mundo y cuando ahora lo vuelvo a ver, me comenta con mucha alegría que finalmente ha logrado su objetivo, porque descubrió una manera específica para no perder nunca en el juego de ajedrez.
Lo veo tan contento contándome su hallazgo, que todavía no me atrevo a mostrarle la nota que le ha dejado su esposa pidiéndole el divorcio, antes de abandonarlo para siempre.
 

26/10/19

El anciano criticón

Un anciano que era muy popular y conocido en el club de ajedrez, concurría asiduamente para observar con gesto serio y solemne las partidas de los torneos, pero se la pasaba criticando las jugadas que realizaba un joven ajedrecista que participaba en los mismos. Al terminar cada una de sus partidas, le reprochaba haber adoptado una apertura determinada o no efectuar tal o cual variante en el medio juego, o haber dejado un peón aislado en el final. El anciano parecía disfrutar persiguiendo y martirizando al joven con sus punzantes críticas.
Un día se produjo una conmoción en el club, cuando se enteraron que el viejo había fallecido repentinamente de un síncope cardíaco y entonces el joven pensó que para él sería un alivio en su futuro ajedrecístico. Pero a la semana siguiente del velorio comenzaron a pasar cosas extrañas en su casa. El joven percibía la presencia del anciano por todos lados y llegó hasta a escuchar sus pasos en las habitaciones contiguas y su tos ronca en el baño cuando no había nadie en la casa.
Una noche, mientras dormía después de haber perdido en una intensa partida disputada en el club, se despertó sobresaltado porque le pareció percibir la presencia del anciano junto a él, y al abrir los ojos, lo invadió el pánico al ver su imagen fantasmal parada al pie de su cama. Entonces, trató de sobreponerse relajando sus nervios, y abriendo los labios como pudo, le preguntó:
— ¿Qué es lo que quieres decirme?
El anciano acercó su espectral cara al rostro del ajedrecistas y le susurró a su oído:
— La partida que jugaste esta noche fue una porquería, no deberías haber aceptado ese sacrificio de peón que estaba envenenado.
El joven no lo podía creer: ¡El anciano criticón había vuelto desde el más allá para reprocharle como jugaba!
 

24/10/19

El extraterrestre

Un día apareció un extraterrestre en mi jardín. Era muy amigable y me dijo que me había visto por la ventana analizar una partida de ajedrez y que le gustaría conocer el juego para implementarlo en su planeta. Al principio se interiorizó del reglamento y comenzó a leer los libros que yo le iba dando, luego los artículos, análisis y programas de la computadora y por último agotó la información disponible, copiando en su mente todas las partidas realizadas en el mundo.
Con toda esa información partió de regreso a su planeta, no sin ante decirme que me informaría cuando difundiera el ajedrez allí. Hoy recibí un mensaje del extraterrestre diciéndome que la práctica del juego había tenido un éxito rotundo, salvo que tuvo que adaptar la nomenclatura y forma de las piezas para hacerlo más accesible, porque en su planeta no existían los reyes, torres, caballos, alfiles y peones.


16/10/19

La partida de mi vida

Estaba en el parque jugando al ajedrez con un amiguito, cuando me sorprendió el bullicio ensordecedor del recreo de la escuela lindera. Mientras trataba de concentrarme nuevamente en la partida, apareció una nena muy pequeña, quien señalando con el dedo extendido me dijo:
— Aquella quiere ser tu novia.
Seguí con la vista la dirección del dedo y apoyada en el alambrado que separaba el parque con el patio de la escuela, vi a una chica rubia que me miraba sonriendo con su guardapolvo blanco.
—Fue a partir de ese momento, cuando comencé con ella la partida de amor en el tablero de mi vida —, contaba el ajedrecista a sus amigos, en la cena de celebración de sus treinta años de casado.
 

8/10/19

Trascendencia mediática

El juego de ajedrez es la pasión de mi vida, pero fui ignorado en mis participaciones en torneos de cierta importancia y siempre he pasado desapercibido. Es que que nunca logré un galardón que valga la pena, como para que algún medio periodístico se digne siquiera de mencionarme. 
Por eso, cuando la Federación Nacional de Ajedrez convocó hace unos meses el torneo regional decidí prepararme a fondo. Me compré varios libros de teoría y practiqué con un programa de computadora. Estas últimas noches fui al club de ajedrez de mi barrio para jugar algunas partidas y ahora puedo considerarme sin dudas como un jugador consumado.
Sé que voy a ganar, no obstante, para asegurarme de que mi actuación en este torneo trascienda en los medios, he comprado un revólver. Estoy convencido que esta vez, de una u otra forma, todos los periódicos hablarán de mí.
 

7/10/19

Pasar a mejor vida

Cuando el ajedrecista salió esa noche a la calle después de la intensa partida disputada por el torneo de ajedrez del Club, con la mente todavía embotada por el desarrollo del juego, fue atropellado por un coche que pasaba a gran velocidad y que siguió su carrera sin detenerse. 
Luego de transcurridos unos momentos, no dudó de que estaba muerto, pero le llamó la atención que no tenía heridas visibles ni dolor alguno y luego de sacudirse el polvo adherido a su ropa, se fue caminando por unas calles que le parecían estar más oscuras que de costumbre, respirando el aire fresco de esa noche de verano. 
De pronto, divisó un Bar de ajedrez muy extraño que nunca había visto, que le llamó poderosamente la atención y que permanecía abierto a esas altas horas de la noche. Al entrar, divisó en una mesa nada menos que a Capablanca y Alekhine que jugaban al ajedrez, y parado junto a ellos mirando la partida, estaba su mejor amigo, quien era fanático ajedrecista como él y que había muerto unos años atrás.
Al reconocerlo, su amigo se mostró muy sorprendido.
— Hola, que gusto tengo de volver a verte. ¿Desde cuándo pasaste a mejor vida? 
— Hace unos minutos. Me atropelló un auto cuando cruzaba la calle. 
— Dale, busquemos una mesa libre y juguemos una partida para celebrar nuestro reencuentro.

5/10/19

Partida revancha

Mi amigo me necesita allí donde se encuentra ahora, lo sé. Me dice que quiere que me reúna con él, para darme la oportunidad de la revancha a aquella partida de ajedrez. Pero yo siempre me he negado desde que me ganó en esa final del torneo del club. Es que ya no tiene sentido realizar ese encuentro aunque él siga insistiendo, y me lo han ratificado tanto mi psiquiatra como mi abogado. Pero yo estoy a punto de aceptar el ofrecimiento, porque desde hace dos años que lo maté después de aquella partida, todas las noches me visita en la cárcel para hacerme esa amable proposición