30/10/19

Mensaje del celular

Al atender el mensaje de su celular apareció la figura de un emoticón llorando, e intrigado vio que número de teléfono del cual provenía era el de su rival ajedrecístico, al que había destrozado y humillado en la partida que habían jugado hacía sólo unos instantes en el torneo del club de ajedrez.
Entonces quiso esbozar una sonrisa, pero no tuvo tiempo, porque comenzó a sentir los efectos letales del veneno que había ingerido en el caramelo que su rival amablemente le había convidado.


29/10/19

Investigador fanático

Mi amigo que tiene una inteligencia super desarrollada, es un investigador fanático. Un día participó en una simultánea que jugó con un renombrado maestro de ajedrez y se enojó tanto al ser derrotado, que decidió buscar un método que le permitiera no perder nunca más una partida en su vida.
Para ello pidió una licencia prolongada en el trabajo, alquiló un departamento y se puso a estudiar de sol a sol de manera solitaria el juego de ajedrez, aislándose por completo de su familia.
Estuvo varios meses desconectado del mundo y cuando ahora lo vuelvo a ver, me comenta con mucha alegría que finalmente ha logrado su objetivo, porque descubrió una manera específica para no perder nunca en el juego de ajedrez.
Lo veo tan contento contándome su hallazgo, que todavía no me atrevo a mostrarle la nota que le ha dejado su esposa pidiéndole el divorcio, antes de abandonarlo para siempre.
 

26/10/19

El anciano criticón

Un anciano que era muy popular y conocido en el club de ajedrez, concurría asiduamente para observar con gesto serio y solemne las partidas de los torneos, pero se la pasaba criticando las jugadas que realizaba un joven ajedrecista que participaba en los mismos. Al terminar cada una de sus partidas, le reprochaba haber adoptado una apertura determinada o no efectuar tal o cual variante en el medio juego, o haber dejado un peón aislado en el final. El anciano parecía disfrutar persiguiendo y martirizando al joven con sus punzantes críticas.
Un día se produjo una conmoción en el club, cuando se enteraron que el viejo había fallecido repentinamente de un síncope cardíaco y entonces el joven pensó que para él sería un alivio en su futuro ajedrecístico. Pero a la semana siguiente del velorio comenzaron a pasar cosas extrañas en su casa. El joven percibía la presencia del anciano por todos lados y llegó hasta a escuchar sus pasos en las habitaciones contiguas y su tos ronca en el baño cuando no había nadie en la casa.
Una noche, mientras dormía después de haber perdido en una intensa partida disputada en el club, se despertó sobresaltado porque le pareció percibir la presencia del anciano junto a él, y al abrir los ojos, lo invadió el pánico al ver su imagen fantasmal parada al pie de su cama. Entonces, trató de sobreponerse relajando sus nervios, y abriendo los labios como pudo, le preguntó:
— ¿Qué es lo que quieres decirme?
El anciano acercó su espectral cara al rostro del ajedrecistas y le susurró a su oído:
— La partida que jugaste esta noche fue una porquería, no deberías haber aceptado ese sacrificio de peón que estaba envenenado.
El joven no lo podía creer: ¡El anciano criticón había vuelto desde el más allá para reprocharle como jugaba!
 

24/10/19

El extraterrestre

Un día apareció un extraterrestre en mi jardín. Era muy amigable y me dijo que me había visto por la ventana analizar una partida de ajedrez y que le gustaría conocer el juego para implementarlo en su planeta. Al principio se interiorizó del reglamento y comenzó a leer los libros que yo le iba dando, luego los artículos, análisis y programas de la computadora y por último agotó la información disponible, copiando en su mente todas las partidas realizadas en el mundo.
Con toda esa información partió de regreso a su planeta, no sin ante decirme que me informaría cuando difundiera el ajedrez allí. Hoy recibí un mensaje del extraterrestre diciéndome que la práctica del juego había tenido un éxito rotundo, salvo que tuvo que adaptar la nomenclatura y forma de las piezas para hacerlo más accesible, porque en su planeta no existían los reyes, torres, caballos, alfiles y peones.


16/10/19

La partida de mi vida

Estaba en el parque jugando al ajedrez con un amiguito, cuando me sorprendió el bullicio ensordecedor del recreo de la escuela lindera. Mientras trataba de concentrarme nuevamente en la partida, apareció una nena muy pequeña, quien señalando con el dedo extendido me dijo:
— Aquella quiere ser tu novia.
Seguí con la vista la dirección del dedo y apoyada en el alambrado que separaba el parque con el patio de la escuela, vi a una chica rubia que me miraba sonriendo con su guardapolvo blanco.
—Fue a partir de ese momento, cuando comencé con ella la partida de amor en el tablero de mi vida —, contaba el ajedrecista a sus amigos, en la cena de celebración de sus treinta años de casado.
 

8/10/19

Trascendencia mediática

El juego de ajedrez es la pasión de mi vida, pero fui ignorado en mis participaciones en torneos de cierta importancia y siempre he pasado desapercibido. Es que que nunca logré un galardón que valga la pena, como para que algún medio periodístico se digne siquiera de mencionarme. 
Por eso, cuando la Federación Nacional de Ajedrez convocó hace unos meses el torneo regional decidí prepararme a fondo. Me compré varios libros de teoría y practiqué con un programa de computadora. Estas últimas noches fui al club de ajedrez de mi barrio para jugar algunas partidas y ahora puedo considerarme sin dudas como un jugador consumado.
Sé que voy a ganar, no obstante, para asegurarme de que mi actuación en este torneo trascienda en los medios, he comprado un revólver. Estoy convencido que esta vez, de una u otra forma, todos los periódicos hablarán de mí.
 

7/10/19

Pasar a mejor vida

Cuando el ajedrecista salió esa noche a la calle después de la intensa partida disputada por el torneo de ajedrez del Club, con la mente todavía embotada por el desarrollo del juego, fue atropellado por un coche que pasaba a gran velocidad y que siguió su carrera sin detenerse. 
Luego de transcurridos unos momentos, no dudó de que estaba muerto, pero le llamó la atención que no tenía heridas visibles ni dolor alguno y luego de sacudirse el polvo adherido a su ropa, se fue caminando por unas calles que le parecían estar más oscuras que de costumbre, respirando el aire fresco de esa noche de verano. 
De pronto, divisó un Bar de ajedrez muy extraño que nunca había visto, que le llamó poderosamente la atención y que permanecía abierto a esas altas horas de la noche. Al entrar, divisó en una mesa nada menos que a Capablanca y Alekhine que jugaban al ajedrez, y parado junto a ellos mirando la partida, estaba su mejor amigo, quien era fanático ajedrecista como él y que había muerto unos años atrás.
Al reconocerlo, su amigo se mostró muy sorprendido.
— Hola, que gusto tengo de volver a verte. ¿Desde cuándo pasaste a mejor vida? 
— Hace unos minutos. Me atropelló un auto cuando cruzaba la calle. 
— Dale, busquemos una mesa libre y juguemos una partida para celebrar nuestro reencuentro.

5/10/19

Partida revancha

Mi amigo me necesita allí donde se encuentra ahora, lo sé. Me dice que quiere que me reúna con él, para darme la oportunidad de la revancha a aquella partida de ajedrez. Pero yo siempre me he negado desde que me ganó en esa final del torneo del club. Es que ya no tiene sentido realizar ese encuentro aunque él siga insistiendo, y me lo han ratificado tanto mi psiquiatra como mi abogado. Pero yo estoy a punto de aceptar el ofrecimiento, porque desde hace dos años que lo maté después de aquella partida, todas las noches me visita en la cárcel para hacerme esa amable proposición
 

4/10/19

El alma del ajedrecista

El alma en pena de un ajedrecista llamó a la puerta del cielo y cuando apareció San Pedro le dijo: 
Disculpe la molestia, acabo de morir y quisiera pasar para ver a Capablanca, porque me gustaría jugar una partida con él. 
Fuera de acá ¿Quien te dijo que puedes pasar? Lo primero que tienes que hacer es cumplir las pena de purgar todos los pecados que has cometido, le contestó San Pedro, y dicho esto lo empujó hacia abajo.
El alma del ajedrecista cayó en picada al purgatorio y después del tremendo porrazo se incorporó como pudo y con mucha dificultad y un dolor tremendo, volvió a subir al cielo y llamar nuevamente a la puerta. 
Ahora si puedes pasar para jugar con Capablanca, le dijo San Pedro, sonriéndole amablemente.
 

Pasión ajedrecística

Fue de pronto por sorpresa,
que el ajedrez dió a mi vida
una pasión desmedida
y el éxito de promesa.
El tablero me embelesa
con su ritmo palpitante,
y con asedio constante
conduzco todas mis piezas
realizando destrezas
en una lucha vibrante.