17/1/19

Marionetas del destino

La batalla está por comenzar sobre un tablero blanco y negro, donde los jugadores moverán las piezas de ajedrez como si fueran marionetas, determinando el destino de sus vidas. Pero los jugadores son a su vez marionetas en otro tablero de blancos días y negras noches, donde el destino también juega con sus vidas, en una enmarañada trama de tiempo, sueños y agonías.



Inspirado en los sonetos de Borges.
Finalista IV Concurso de minicuentos.
Tema: Casa de Muñecas.
Mundo Escritura. España. Enero 2019.

15/1/19

Regalo de Papá Noel

El prestigioso maestro de ajedrez nunca podrá olvidar ese juego de ajedrez que Papá Noel le dejó junto al arbolito de Navidad cuando él era pequeño. Desde ese momento se le despertó la pasión por el juego, y ahora lo acompaña como un preciado recuerdo de su vida. Al observarlo con cariño descansando en la vitrina junto con los muchos trofeos obtenidos, el maestro pensaba con una sonrisa, que en realidad fue ese viejo juego de ajedrez quien aquel día lo recibió a él como regalo de Navidad. 


 
Finalista IV Concurso de Microrrelatos.
Tema: Cuento de Navidad.
El Muro del Escritor. España. Enero 2019.

13/1/19

Buscando la buena suerte

El joven se colgó en el cuello una medallita de San Patricio que le fuera bendecida por el cura en la Iglesia, e introdujo un trébol de cuatro hojas plastificado en su billetera, como amuletos de la buena suerte antes de salir de su casa en el anochecer.
Cuando caminaba por la vereda para dirigirse a su destino, al ver a un operario trabajando sobre una escalera, la rodeó con cuidado para no pasar debajo de ella y luego tuvo que eludir a un gato negro que salía de la puerta de una casa, para evitar que se le cruzara por delante. 
Todo eso hizo con muchísima convicción, pero fue inútil, porque esa noche igual perdió la partida de ajedrez en el torneo del club.



12/1/19

Reencuentro en el parque

El parque está triste y nublado en ese otoño, el sol aparece de a ratos, mientras una leve brisa fresca arrastra las hojas muertas de los árboles con suaves ráfagas de nostalgia. El anciano llega por fin y luego de sentarse en un banco, despliega sobre un tablero las piezas de ajedrez, y empieza a desarrollar en soledad una partida publicada en un recorte de diario. Su viejo amigo con quien jugaba allí habitualmente, se ha enfermado y hace mucho tiempo que no viene.
De pronto alguien aparece a los lejos caminando con sus zapatos gastados por un largo sendero de polvo de ladrillo. Cuando el anciano levanta la cabeza y lo ve acercarse, se le ilumina la cara ante el inminente reencuentro. ¡Tenía tantas ganas de jugar una partida de ajedrez con su amigo!
Y entonces, el parque ya no está triste y se prepara entusiasmado para presenciar la partida, mientras las ramas de los árboles que dan una tenue sombra se estremecen y dejan pasar entre sus hojas amarronadas unos rayos de luz, para que la escena sea más hermosa.



8/1/19

Amor furtivo

Ella era una dama blanca, fría e inmaculada y él un rey negro, imperturbable e indiferente, descansando junto con las demás piezas dentro de la caja de ajedrez. Pero aquella noche cuando comenzó sobre el tablero la partida del torneo, la dama blanca y el rey negro se llenaron de pasión. Y dando eróticos jaques al ardiente rey negro, la dama blanca desató una desenfrenada danza amorosa, el que en un frenético ir y venir, fue aumentando progresivamente en intensidad.
Pero todo aquello duró muy poco, porque la dama negra celosa que estaba al asecho originó un intercambio y ambas quedaron fuera del tablero. A mañana siguiente, la dama blanca fría e inmaculada y rey negro imperturbable e indiferente, buscaban dentro de la caja mantener el secreto de aquel amor furtivo, esperando ambos ansiosos junto a las demás piezas que llegara la noche, en la que se desarrollaría la nueva partida del torneo.



4/1/19

El anciano relojero

Un anciano relojero que fue en su juventud un gran maestro de ajedrez, llegó a vivir más de cien años construyendo en su pequeño taller relojes para jugar al ajedrez en forma artesanal. Sus relojes adquirieron fama mundial, y llegaron a convertirse en un momento dado en codiciadas joyas de precisión para los más entendidos y al venderlos, el anciano afirmaba con orgullo, que ni Crono el Dios del tiempo podría hacer algo mejor.
Esos dichos causaron malestar al Dios quien un día apareció ante él y lo desafió, diciéndole que lo derrotaría en una partida de ajedrez jugando con uno de esos relojes famosos y que cuando ello ocurriera, daría por finalizado su tiempo de su vida. Dicen que por suerte el anciano venció a Crono y así pudo lograr esa longevidad que le permitió seguir realizando su afición favorita durante muchos años más.