22/5/18

Aprendiendo a cabalgar

Pensaba que el ambiente estaba bastante fresco y que el día era ideal para cabalgar, mientras sostenía con cuidado a un hermoso caballo blanco para estudiar la forma de poder realizar unos saltos con él. Al principio le había resultado difícil determinar con precisión la forma de encararlos, pero poco a poco, con su mano paciente fue adquiriendo confianza en los movimientos. 
De pronto escuchó a su madre que lo llamaba:
― Nene, terminá de practicar con ese caballo y vení a almorzar ―
Entonces, resignado, dejó el juego de ajedrez en el living  y con una sonrisa pícara, se dirigió trotando al comedor.

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