17/11/11

Ajedrez de polvo y tiempo

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. 
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?
 Jorge Luis Borges


En el negro y blanco del tablero
las piezas resplandecen
y su mente iluminada vuela con ellas.
Mas las posiciones ganadoras
van diluyéndose en ese vuelo
entre un errante laberinto
de sutiles combinaciones.
Y aunque sus sueños
parecen lejanos e inalcanzables,
la ansiedad de triunfo
los ilumina con esperanza.
Sin embargo, esos sueños
igual que el sol en el ocaso,
van apagándose poco a poco
sumiéndolo en las sombras.
Y es entre esas mismas sombras
que le aparecen las tablas redentoras
como si fuera un destello del sol
en su agónico descenso.
Pero es sólo un destello de ilusión
mientras la penumbra  
sigue dispersando sus piezas,
como si fueran hojas marchitas
movidas por el azar del viento.
Y así muy lentamente
aún respirando, aún palpitando,
se van extinguiendo sus sueños
y también la agonía de la partida.
Y cuando ya en la completa oscuridad  
emerge el grito del jaque demoledor
en ese ajedrez de sueños y agonías,
sólo le queda inclinar su rey
en un angustioso silencio.
Pero esa angustia es lenta y no duele
porque aquellos sueños de triunfo
igual que el alba después del ocaso,
siempre volverán a iluminar su espíritu
al reiniciar un nuevo vuelo,
en esa trama inmortal de polvo y tiempo.

Néstor Quadri

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