15/11/11

La torre alada

Me gritan ¡jaque! y el susto mitigo
para que pueda discernir mi mente.
Al rey lo ataca un peón enemigo,
en un envite sutil y elocuente.

Si tomo el peón es duro el castigo
y la muerte del rey es evidente.
Poseo un peón libre que es mi amigo,
y mis ojos ven su avance inminente.

Busco una estrategia en esa contienda
y encuentro una magnífica jugada
que evade el jaque, sin tomar la ofrenda.

Sigo el hilo de la idea pensada
y el peón avanzo en la libre senda
hasta alcanzar la bella torre alada.


Soneto dedicado al “Ajedrez Jubilado”,
donde la promoción de peón en torre
se convierte en el requisito ilusorio
para obtener el triunfo 

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