19/7/20

Fantasma privilegiado

Entre estas paredes se conformaron uno de los maches de ajedrez por el título mundial más importantes del siglo veinte , les decía el guía que conducía a un grupo de jugadores extranjeros a conocer el edificio del Club Argentino de Ajedrez de Buenos Aires.
Acá en el año 1927 se jugó la final del mundial entre el cubano José Raúl Capablanca y Alexander Alekhine. Si prestan atención en la arquitectura y decorado de éste edificio, podrán sentir el espíritu de aquella época, y como ven, acá están la mesa, las piezas, el reloj, las sillas y las planillas completadas de puño y letra por aquellos famosos protagonistas , les comentaba a los asombrados visitantes.
Nunca pensé que las palabras de aquel hombre fueran tan fieles a la realidad desde que yo vivo aquí. Cada madrugada cuando sea apagan las luces y termina la actividad ajedrecística del club, soy un fantasma ajedrecístico de este siglo veintiuno que tiene el privilegio de asistir a las reuniones ajedrecísticas que los espectros de Capablanca y Alekhine celebran habitualmente en este lugar.
Aunque al principio les incomodó mi presencia, porque no les parecía razonable que alguien de este siglo participara en esos encuentros, terminaron por acostumbrarse, e incluso, a veces me he animado a opinar sobre algunas variantes producidas en este último tiempo.



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