Un día apareció de la nada un pequeño juego de ajedrez en el sofá de nuestro living. Pensé que tendría virtudes mágicas, porque a partir de allí, mis padres dejaron de discutir y comenzaron a jugar amistosamente entre ellos. Pero en una tarde el juego de ajedrez desapareció tan misteriosamente como había aparecido. Entonces imaginé que ello provocaría el derrumbe de mi familia. Mi padre comenzaría a beber y mi madre le pediría el divorcio. Y fue así como empecé a escribir el primer cuento de ajedrez de mi vida.
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