15/12/23

Ensueño ajedrecístico

Cuando hizo su aparición en la sala donde se celebrarían las partidas del torneo mundial de ajedrez, el silencio fue roto por el murmullo de los espectadores al ver entrar al favorito. Saludó a la gente y se sentó en su lugar asignado con las piezas blancas en uno de los tableros que había frente al escenario. Era la hora de la verdad y debía estar sereno, porque había mucho en juego. 

Fue al encenderse las luces, cuando junto con las penumbras de la sala de juego, se diluyó el  ensueño ajedrecístico de ese hombre ajado y triste. Debía efectuar la limpieza del piso, porque comenzaba su nuevo día de trabajo.




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