10/7/19

La partida inconclusa

Después del holocausto nuclear ya nadie con vida existía en la tierra, solo había quedado operando con su batería una notebook, que esperaba que el ajedrecista que estaba jugando con uno de sus programas, ejecutara la jugada que le correspondía en la partida que estaban disputando antes que se produjera la hecatombe. De pronto, frente a ella apareció mágicamente el espíritu corporizado de Capablanca, deseoso de ganarle a la máquina esa última partida de ajedrez inconclusa de la humanidad.



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