3/5/19

Partida Celestial

¿Quién eres? , le preguntó Caissa, la diosa del ajedrez, cuando lo vio a entrar en sus aposentos celestiales.
Soy el alma de Capablanca y he venido desde la tierra, para invitarte a jugar una partida.
Nunca nadie me ha invitado a jugar al ajedrez, le dijo la diosa bastante sorprendida, pero valorando dicha proposición.
Acepta, que será muy placentero para los dos y te doy la ventaja de salida con las blancas , le contestó Capablanca con una sonrisa.
Vaya que son gratas las cosas que a veces me suceden en el universo , dijo la diosa en voz alta, luego guardó silencio, esperó un momento, y con mucho gusto dispuso las piezas sobre el tablero, aceptando la invitación para jugar la partida. 

 

26/4/19

Autodidacta

En las actividades prácticas de la escuela tuvimos la primera clase de aprendizaje del ajedrez, donde nos enseñaron en el tablero los conocimientos elementales del juego y los movimientos básicos de cada una de las piezas.
El juego me gustó sobremanera y al llegar a casa quise tratar de investigar por mi cuenta algo más sobre el mismo, jugando contra un programa de la computadora. Ese día sin que nadie me lo enseñara, aprendí como era sufrir en carne propia ese asunto del jaque mate. 
 

25/4/19

La creación del ajedrez

He creado un juego maravilloso para que cualquiera pueda disfrutar de sus combinaciones y quiero que lo difundan.
¿Donde?―, indagaron aquellos que conocían la sabiduría de ese Dios todopoderoso.
En el planeta tierra―, dictaminó.
Todos estuvieron de acuerdo y así concluyó la reunión de los ángeles.


La agonía del rey

El rey estaba siendo atacado por las piezas enemigas y pensó que su derrota en esa partida de ajedrez era inminente, mientras trataba de protegerse escondiéndose detrás de algunos de los pocos peones que le quedaban.
No podía entender como había llegado a esa posición, porque si bien en la partida su ejército había cometido numerosos errores, su rival no se había quedado atrás. En un momento dado sus huestes habían obtenido ventaja material, pero luego del cambio de damas, sus piezas fueron cayendo inexorablemente una por una, hasta quedar expuesto en la grave situación actual.
Finalmente sucumbieron sus peones y el rey quedó solo frente a las numerosas amenazas de jaques en el tablero y debía moverse constantemente ante cada jugada. Las amenazas del caballo y de la torre enemiga eran muy peligrosas y en esa terrible agonía en que estaba inmerso, no cabía duda de que se acercaba el momento de su muerte con el jaque mate definitivo.
Para tratar de salvarse, el rey intentó una fuga desesperada al encontrar una diagonal libre en el tablero y en medio de los jaques de las piezas atacantes se lanzó por esa senda a paso decidido, hasta que por último lo frenó la torre, quien cerró una de las escasas vías de escape que le habían quedado.
Pero cuando llegó el momento en que era inevitable el jaque mate final, las piezas rivales le dieron un pequeño respiro y entonces, aunque parezca mentira, ocurrió el milagro de su salvación. Todas las casillas donde podía ir el Rey estaban amenazadas y al quedar ahogado en su posición, el resultado de la partida fue tablas. 
¡Que posibilidades mágicas y a la vez maravillosas tiene el ajedrez! , pensaba el rey, mientras era encerrado junto con las demás piezas en la caja de madera, donde por unos días descansaría en paz de la agonía sufrida en esa dura batalla, envuelto en la oscuridad y el silencio.
 

19/4/19

Diosa protectora

Era un jugador de ajedrez con un fanatismo enfermizo, pero esa noche después de una sucesión de derrotas, creía que las llamas de su pasión se le habían apagado para siempre. Se había destacado en el ámbito ajedrecístico ganando algunos torneos, pero lo cierto es que los últimos meses habían sido terribles para él.
Casi sin darse cuenta, se encontró en esa noche ante la puerta del subterráneo y sumido en un ataque de desesperación decidió entrar, y luego, parado en el borde del andén junto a numerosas personas, un fugaz escalofrío le recorrió el cuerpo, mientras pensaba que le restaban escasos minutos de vida, porque cuando el tren entrara en la estación se arrojaría a las vías.
Echó una rápida mirada a las personas que estaban junto con él en el andén, esperando indiferentes y ansiosos la llegada del tren y luego, al comenzar a percibir el lejano rumor que le indicaba su proximidad, dirigió la vista hacia las vías. Fue en ese preciso instante cuando escuchó una dulce voz que le decía:
ꟷ Tranquilízate insensato que tu última hora no ha llegado aún ꟷ, y al levantar la vista quedó obnubilado, porque tenía frente a él nada menos que a Caissa la diosa del ajedrez flotando radiante sobre las vías, mientras sentía el rumor del primer vagón del subte, que ya se apreciaba entrando a lo lejos desde el andén.
Repentinamente, una completa oscuridad invadió la estación al cortarse la energía eléctrica, ante la sorpresa generalizada de la gente, mientras él seguía viendo a la diosa que estaba suspendida en el aire sobre las vías, irradiando su armoniosa majestuosidad.
Pocos instantes después se encendieron las luces de emergencia, mientras una voz metálica que provenía de un empleado provisto con un megáfono, anunciaba que el tren se había detenido y el servicio estaba interrumpido. Entonces él se dirigió hacia la salida junto al grupo de gente que pugnaba por abandonar la estación.
ꟷ Creo que tu intención de suicidarte por perder al ajedrez es alocada, y por ello te he salvado la vida. Te aconsejo que busques estudiar con calma cuales fueron los errores cometidos en las partidas que ocasionaron tus derrotas, y verás como adquieres la experiencia necesaria para no volver a repetirlos ꟷ, le dijo la diosa que lo acompañaba flotando, mientras él subía las escaleras que lo conducían a la calle.
Fue al salir de la estación en esa noche, cuando volvió a resurgir en su mente su fanatismo ajedrecístico y pensando en no desaprovechar esa oportunidad que se le presentaba en la vida, decidió solicitarle algo a la diosa. Y una vez que estuvo en la vereda, le pidió que a cambio de estudiar los errores cometidos en las partidas, lo dotara de la capacidad intelectual necesaria como para llegar a ser campeón mundial de ajedrez.
Ante este insólito pedido, la diosa quedó completamente sorprendida, mientras él seguía caminando mirándola como sobrevolaba nerviosa a su lado. En ese momento cruzó la calle sin ver que estaba a punto de cambiar la luz del semáforo, y cuando intentó apurar el paso al percatarse de ello, tropezó doblándose un pie y cayó pesadamente sobre el asfalto, justo cuando los automóviles arrancaron presurosamente con la luz verde, en medio de la oscuridad de la noche.
Conmocionado por la caída y al ver como los autos se acercaban velozmente hacia él, pensó por un instante que sus anteriores deseos finalmente se cumplirían, pero ahora ya no quería morir. Fue allí cuando vio nuevamente a la diosa y escuchó las estrepitosas frenadas de los coches, que se detuvieron solo a unos pocos centímetros de su cuerpo. Al tratar de reincorporarse sintiendo un dolor intenso en el tobillo, vio a Caissa que lo saludaba sonriendo y luego como se perdía a lo lejos su radiante silueta en la noche.
Poco después, él reposaba en una sala del hospital con uno de sus pies recientemente enyesado, mientras analizaba los errores que había cometido en una de sus últimas partidas de ajedrez en un pequeño tablero portátil de cuero, que siempre llevaba consigo.
— A tenido mucha suerte en salvar la vida cuando trató de cruzar la calle sin mirar, y encima tropezar y caerse en medio de los coches— le dijo el médico cuando se le acercó a revisarlo.
— Es que tengo una diosa que me protege y ahora estoy esperando que me conceda un pedido —, le contestó con una sonrisa, mientras apoyaba el tablero de ajedrez sobre la almohada.
 
 

13/4/19

La muerte del rey

El tiempo perceptible de la vida del rey en la partida se está quebrando en pedazos dentro del tablero, como si fueran astillas invisibles que lastiman y desgarran su investidura. Su situación es desesperante y la espera de la muerte se torna insoportable para él, porque debe vivir en esa agonía durante el tiempo que lo va conduciendo por los sufridos senderos de jaques, hasta que por fin, recibe la estocada mortal del jaque mate.
Pero en el ajedrez, al igual que en las sociedades majestuosas, la muerte del rey nunca es para siempre. ¡El rey ha muerto! ¡Viva el rey! Ya comienza otra partida.



15/3/19

Amor frustrado

Si en algún momento estuviese a su lado, trataría como si fuera una dama traviesa de susurrarle palabras de amor en su oído, aunque la guerra continuara y el campo de batalla siguiera sembrándose de muerte. Pero aunque no sucediera ese encuentro por los avatares de la lucha, estoy segura que viviría para siempre en mi espíritu el recuerdo de su negra y majestuosa imagen.
Pero tuve suerte, y el destino quizo que llegue hacia él con mi corazón anhelante y entonces nos miramos uno al otro, como llamándonos a hacer el amor. Sin embargo, cuando estuve al alcance de su cuerpo, la mano asió con fuerza mi blanca cabeza, mientras el grito de ¡Jaque mate! tronaba sobre el tablero.


La partida inconclusa

Después del holocausto nuclear ya nadie con vida existía en la tierra, solo había quedado operando con su batería una notebook, que esperaba que el ajedrecista que estaba jugando con uno de sus programas, ejecutara la jugada que le correspondía en la partida que estaban disputando. De pronto, frente a ella apareció mágicamente el espíritu corporizado de Capablanca, deseoso de ganarle a la máquina esa última partida de ajedrez inconclusa de la humanidad.


14/3/19

La última partida

Estábamos cursando el último año en la carrera de ingeniería y como ambos éramos fanáticos del ajedrez, el destino quiso que nos conociéramos en un torneo organizado por la Facultad de Buenos Aires. Después de perder con ella la primera partida que disputé, la invité a un café y sonriendo, aceptó encantada. Ése fue el comienzo de nuestro noviazgo que duró algo más de un año.
Cuando nos recibimos, ella estuvo más interesada en alcanzar sus objetivos profesionales que en mantener una estrecha relación amorosa conmigo, y por ello, aceptó el trabajo en una empresa radicada en Madrid, mientras yo ingresaba en un humilde cargo de Docente Auxiliar en la Facultad. Sin embargo, nuestro vínculo sentimental continuó durante un tiempo más, manteniéndonos en una constante y permanente conexión por Internet, en la que aprovechábamos para jugar al ajedrez en la red.
Pero al poco tiempo nuestra relación empezó a tener muchas desavenencias, envueltas entre una desatada lucha ajedrecística que se producía en los tableros de nuestros monitores, en la que en la mayoría de las veces me ganaba, porque el nivel de mi juego iba decayendo paulatinamente, junto con mis esperanzas de amor.
Finalmente ella decidió cortar para siempre con nuestro contacto epistolar y entonces, decidimos jugar nuestra última partida por Internet como despedida, que me ganó como había ocurrido cuando nos conocimos. Al apagar la computadora después perder esa última partida y al irse oscureciéndose la pantalla, me vi reflejado con mi rostro compungido, pensando que también mi vida había perdido su amor.
Luego de aquella triste despedida, extrañé muchísimo aquellas partidas que jugábamos con ella  y entonces me anoté en varios torneos de ajedrez on-line que se organizan en la Web. Y aunque parezca mentira, hasta ahora he participado con bastante éxito, porque me he dado cuenta que envuelto en la tristeza y la soledad, he empezado a jugar mucho mejor.


8/3/19

Campeón eterno

Estaba una noche escribiendo con mi notebook sobre el escritorio en mi cuarto de trabajo, cuando de pronto ví que alguien se paró a mi lado y de inmediato lo reconocí. Tenía sus ojos encendidos, con una barba recortada en su rostro demacrado y vestía con el mismo pantalón, camisa y corbata que yo había imaginado para el personaje del campeón mundial de ajedrez. Justo en ese momento estaba definiendo el resultado de la partida final en el mach por el título, para concluir la nueva novela que estaba por publicar.
ꟷ ¿Qué haces aquí parado?ꟷ, le pregunté.
ꟷ Estoy intrigado por saber el resultado de esa última partida del mach que estoy disputando ꟷ, me contestó.
ꟷ Ya tengo decidido que perderás el título ꟷ, le respondí.
ꟷ Pero eso es una injusticia total que empañará para siempre mi trayectoria ꟷ, me dijo enojado.
ꟷ Si bien te he definido como el jugador mas prestigioso del mundo, yo soy el escritor que determina el destino de los personajes en la historia que estoy elaborando.
¿Entonces, ya has tomado la decisión? ꟷ, me preguntó mirándome con fijeza.
Sí, ya he decidido que finalmente el título mundial quede en manos del retador, que es un jugador mucho más joven y que tiene un destino más promisorio que el tuyo , le contesté.
Fue allí que me increpó con un tono amenazante:
Vaya, vaya, quién lo iba a decir ... ¡Después de toda esta terrible lucha ajedrecística que me hiciste realizar, al fin me entero de lo que me va a pasar y por eso voy a hacer algo que seguramente tú no has pensado! 
Sus palabras me intrigaron: 
ꟷ ¿Vas a hacer algo que yo no he pensado?ꟷ, le pregunté.
¿No lo adivinas? Voy a matarte ꟷ, me contestó.
¿Como dices?
Como lo oyes, voy a matarte y de esa manera me convertiré en el eterno campeón mundial de ajedrez de tu novela inconclusa.
¿Pero no te das cuenta que solo eres un personaje novelesco que depende absolutamente de mi? Yo te creé y soy el que decido sobre ti, así que te pido por favor que te vayas y me dejes terminar mi obra literaria tranquilo.
De pronto un cuchillo relumbró en su mano derecha y con su rostro encendido de cólera, el campeón se abalanzó sobre mí con un ímpetu diabólico. Apenas tuve tiempo de eludir la embestida, cuando me desperté sobresaltado con mi cabeza apoyada sobre el escritorio.
Al abrir los ojos, al ver la familiar imagen de mi notebook aún encendida, respiré honda y profundamente durante unos minutos y luego que lentamente mi conciencia retornó a la realidad, concluí la historia haciéndole perder el título mundial en la última partida del mach como tenía previsto. Por suerte, pasados ya varios años de publicada la novela, nunca más en algún sueño he vuelto a toparme con él. 


26/2/19

Tímido ajedrecista

Ahí estaba ese libro de Kamasutra ilustrado, que tanto llamaba la atención al juvenil maestro de ajedrez en la estantería de la librería. Sería cuestión de estirar la mano, tomarlo, caminar con él hasta el mostrador y sencillamente comprarlo. Pero tenía mucha vergüenza por lo que llegaría a pensar la chica vendedora, que siempre lo trataba muy dulcemente y con una mirada angelical.
Entonces cambió de planes y adquirió un libro teórico de ajedrez posicional, pensando que volvería el sábado siguiente, que era el día en que atendía normalmente el negocio un joven vendedor.
Es un libro muy bueno y practicando alguna de sus posiciones, a nosotros nos resultó una experiencia interesante para salir un poco de la rutina ꟷ, le dijo el muchacho mientras envolvía el libro para entregárselo.
ꟷ ¿Es Ud. casado? ꟷ , le preguntó tímidamente el maestro.
ꟷ No, pero vivo en pareja desde hace algún tiempo con la chica que atiende esta librería los otros días de semana, le contestó el joven con una sonrisa.


17/2/19

Lucha imaginaria

El maestro estaba algo incómodo y nervioso porque en la apertura de la partida la posición de sus piezas en el tablero no eran del todo satisfactoria, pero con su mente emprendedora se dispuso a luchar contra aquellas amenazas que se cernían sobre su estructura de peones y tenía la ilusión de salvarse.
Entonces eligió dentro de las variantes posibles, una que lo conducía a un medio juego que podría derivar en un final con posibilidades de tablas. Pero durante el desarrollo de la partida su situación fue mejorando paulatinamente, dado que sus piezas fueron ganando terreno, creando debilidades notorias en la posición de su rival, mientras el reloj de éste corría inexorablemente, consumiendo mucho tiempo en el análisis. 
Finalmente, y luego de una intensa lucha, mientras un progresivo y extraño resplandor iba iluminando el tablero, el maestro logró ganar calidad y su situación se tornó muy ventajosa. Sin embargo, envuelto por completo en esa luz misteriosa, no pudo paladear el sabor del triunfo, porque la claridad de la mañana lo despertó a la realidad. 
Al abrir los ojos, la familiar imagen de su dormitorio le mostró el escenario de su existencia actual sobre esa cama de sábanas revueltas, y entonces, respiró honda y profundamente durante unos minutos, sin poder creer como su mente había podido reproducir en un sueño, esa vibrante lucha ajedrecística.
Y mientras lentamente su conciencia comenzó a retornar al tiempo presente, el maestro no sintió ninguna desazón por no haber podido disfrutar del triunfo en ese sueño imaginario, por el contrario, con su corazón latiendo de alegría pensaba en la satisfacción real que había tenido en la noche anterior, al ganar esa partida en el torneo de ajedrez.



12/2/19

La vida juega al ajedrez

Con un ajedrez, en lucha aguerrida
juega el mundo en un tablero gigante,
donde la estrategia es ir adelante
buscando tácticas de acometida.

Debemos motivarnos en la vida
aunque la meta se encuentre distante,
la perseverancia es muy importante
siguiendo firmes la senda elegida.

Un trabajo digno el hombre reclama,
y hay que participar en esa guerra
dispuestos para dar un buen combate.

No quedemos ociosos en la cama,
pues el objetivo humano en la tierra
es darle a la indigencia jaque mate.










Finalista III Certamen de Sonetos
William Shakespeare.
Incluido en el libro Haikus y Sonetos XXXI.
Letras como Espada. España. 
Febrero 2019.


8/2/19

El extraño hombre barbudo

En un día frío de invierno, me llamó la atención la extraña figura de un hombre barbudo, quien provisto de una gorra con visera, estaba sentado junto a mí en la barra de un bar, cada uno frente a su pocillo de café. Como forma de entablar conversación le hablé sobre el tiempo y luego de tocar varios temas, el hombre me reveló que había venido de visita al pueblo invitado por un viejo amigo para jugar unas partidas de ajedrez.
Cuando supe que era jugador de ajedrez, si bien yo soy un simple aficionado y conozco muy poco de esa actividad en el ámbito profesional, como el ajedrez me gusta mucho, no pude menos que elogiar las múltiples bondades de dicho juego.
No crea que es algo tan estupendo, también es un juego muy competitivo donde en el mundo hay muchos intereses de por medio, que hacen que un jugador exitoso tenga que soportar en algún momento de su vida, tanta soledad, persecución y desamparo, que finalmente lo lleven a rebelarse contra el sistema , me replicó con convicción. 
Tal aseveración me dejó impresionado y a la vez intrigado por saber la identidad de ese personaje que presuntamente debería ser bastante conocido en los medios ajedrecísticos, por lo que tras un rato de silencio y luego de tomar un sorbo de café, me atreví a preguntarle quien era. 
Soy Bobby Fischer, para servirle, aunque ahora después de tantos años de haber abandonado el título mundial de ajedrez, mi imagen está un poco deteriorada , me contestó sonriendo el hombre barbudo.