28/12/19

Ajedrecista inocente

No puedes entrar acá, porque aún estás vivo en la tierra ―, le dijo San Pedro al verlo llegar a las puertas del paraíso.
Que lástima, acá están los mejores jugadores de ajedrez del mundo y me gustaría jugar con ellos ¿Estoy vivo realmente? ― le preguntó intrigado el maestro de ajedrez.
Si; estás durmiendo en el medio de un sueño profundo y no has tenido ningún infarto después de haber perdido la partida final del torneo de ajedrez ―, le contestó San Pedro sonriendo. Pero luego de una pausa lo miró con picardía.
¿No recuerdas que hoy es 28 de diciembre y es el día de los inocentes?
¡Que la inocencia te valga! ―, le dijo, mientras lo invitaba a pasar al paraíso.



22/12/19

Viejo juego de ajedrez

Después de varios años, encontré perdido en el altillo de casa, junto a un libro deteriorado y unos anteojos, un viejo juego de ajedrez con el que solía jugar en mi juventud. Entonces me di cuenta de que no me sirve para nada tratar de olvidar.
Aunque el tiempo pase siempre aparece impredecible algún triste momento de mi vida, que puede tomar cualquier forma, como la de ese viejo juego de ajedrez, que me hace recordar aquella partida final del torneo, en la que decidí abandonar la práctica del ajedrez profesional, para dedicarme a mi carrera universitaria.




13/12/19

Pesadilla ajedrecística

Una pesadilla estaba martirizando al maestro en esa tarde, cuando de pronto se despertó sobresaltado sobre unos almohadones que estaban en el piso junto a las piezas de ajedrez. Con ellas, antes de sobrevenirle el sueño, había estado estudiando una apertura a emplear en la partida que debería disputar esa noche por la final del torneo de ajedrez.
Al abrir los ojos, la imagen familiar del cuarto cobró vida. Había tenido la angustiosa sensación de encontrarse en esa pesadilla en una posición perdida, de tal forma que sino se hubiera despertado abruptamente, era inevitable su triste e inexorable derrota.
Entonces se levantó como un resorte y abrió la ventana para que entrara una bocanada de aire fresco y perfumado del jardín. La tarde estaba serena, y cuando ante su vista apareció nuevamente la hermosa realidad de la naturaleza, el ritmo de su corazón fue normalizándose, mientras su espíritu se iba recomponiendo poco a poco.
Por suerte, había sido un sueño premonitorio que le había señalado claramente que no era conveniente adoptar esa apertura y esperanzado se puso a estudiar otra línea más prometedora, la que luego empleó con éxito en el encuentro que disputó por la noche.

Yo vi a Papá Noel traerme el juego de ajedrez

Cuando yo tenía seis años, me propuse ver a Papá Noel. En esa nochebuena con mis padres y todos los parientes nos habíamos reunido en el living, con un hermoso arbolito de Navidad junto a la chimenea. A la medianoche, luego de celebrar en medio de la sidra, el pan dulce y el ruido de cohetes, mi madre me mandó a dormir a mi habitación. Allí me senté en un sillón junto a la ventana y aguanté el sueño como pude, hasta que se fueron los últimos invitados. 
Me costaba mantenerme despierto, cuando de repente, me pareció escuchar un ruido tras la ventana y al mirar, allí estaba… ¡Era Papá Noel! , el simpático gordito barbudo de traje rojo, barba blanca y mejillas rojas, transportado por renos alados, que con su bolsa de juguetes entraba por la chimenea.
Al despertarme en ese sillón entre las penumbras del amanecer, fui corriendo silenciosamente al living para no despertar a mis padres. Allí me llenó de alegría encontrar junto al arbolito, el hermoso juego de ajedrez que le había pedido.
Hoy después de tantos años de jugar al ajedrez, cuando va llegando la Navidad, estos recuerdos me llenan de nostalgias, porque aquella inocencia de mi niñez, junto con mis padres, ya se han ido, como se van las noches con sus sueños.


28/11/19

Movimiento fallido

El abuelo y el nieto sentados en el sofá del living de la casa jugaban esa tarde una partida de ajedrez, intercambiando las jugadas con una notebook. El abuelo se encontraba en mejor posición, pero no hallaba la mejor variante para poder concretar esa ventaja.

Como el tiempo corría, el niño se cansó de esperar la respuesta y aprovechó para ponerse a leer las historietas del diario, y esa actitud puso bastante nervioso al abuelo.

Fue en esos momentos de tensión, cuando ejecutó por error un movimiento fallido de peón y al pasarle luego la notebook a su nieto para que juegue, vio como se producía el desenlace de la partida en el visor, mientras que el chico con voz aguda y punzante le gritaba: ¡Jaque mate, abuelo!

 

13/11/19

Reunión importante

Crearemos lugares especialmente preparados para que los ajedrecistas buenos puedan seguir disfrutando del juego de ajedrez
― ¿Dónde? ―, indagaron aquellos que conocían la sabiduría de la Diosa Caissa.
― Esos espacios con tableros de ajedrez estarán en el cielo ―, dictaminó.
Todos estuvieron de acuerdo y así concluyó la reunión de los dioses.


La gran mano

Una sensación de placer inundó todo mi ser cuando la vi. Por un momento me dejé llevar por la ensoñación, y me sentí como un adolescente estremecido por unos labios húmedos y carnosos que me suplicaban amor.
Allí estaba ella, lejana y atractiva, con una dulce mirada de princesa, que me parecía como una mezcla de ternura y anhelos, cómplices de los míos. En esos momentos nada me importaba más en mi vida, y cuando paso a paso me fui acercando, me parecía como que estaba ingresando en el paraíso.
Finalmente al llegar a su lado, sentí que mágicamente una Gran Mano alzaba mi cuerpo con firmeza, para desplazarme volando hacia donde ella se encontraba. Pero de ese feliz momento, solo pude disfrutar de un pequeño roce sensual, cuando la levantó conmigo, para luego apartarla rápidamente de mi lado.
Fue entonces que me apoyó con fuerza en el lugar donde ella había estado, y mientras vibraban todas las piezas del tablero, escuché una voz fuerte y atronadora de barítono que decía:
Peón come dama y ¡Jaque mate!


7/11/19

Esperando el mañana

En el lugar donde se fueron encerradas ha oscurecido y el silencio ya hizo su aparición. Hace ya unos minutos que todo ha terminado para ellas y en estos momentos la soledad que las rodea es absoluta. Las voces exteriores ya no existen y sus ecos se han acallado. Acomodadas como pueden en ese pequeño recinto de madera alto y estrecho, deberán soportar largas horas de reminiscencias. Pero esa tortuosa espera no será eterna, porque mañana las piezas saldrán libres otra vez a la luz, para posarse resplandecientes sobre el tablero, a fin de disputar la nueva partida del torneo de ajedrez.


Aterrizaron alienígenas

Cuando descubrieron un ovni que aterrizó en un claro de la selva amazónica, algunos afirmaban que eran alienígenas invasores que buscaban nuestra extinción, mientras que otros pensaban que eran seres inteligentes y pacíficos, deseosos de comunicarse con nosotros.
Por suerte estos últimos tuvieron razón, porque los extraterrestres que lo comandaban manifestaron al bajar que venían a descansar y que solamente querían disputar unas partidas de ajedrez en la tierra para divertirse un poco.
Luego de recibir una serie de jaques mates por parte de mejores jugadores de nuestro planeta, los alienígenas partieron silenciosamente a la semana siguiente tal cual había llegado, sin antes decirnos que aprenderían de sus errores y se prepararían adecuadamente para la próxima visita.


30/10/19

Mensaje del celular

Al atender el mensaje de su celular apareció la figura de un emoticón llorando, e intrigado vio que número de teléfono del cual provenía era el de su rival ajedrecístico, al que había destrozado y humillado en la partida que habían jugado hacía sólo unos instantes en el torneo del club de ajedrez.
Entonces quiso esbozar una sonrisa, pero no tuvo tiempo, porque comenzó a sentir los efectos letales del veneno que había ingerido en el caramelo que su rival amablemente le había convidado.


29/10/19

Investigador fanático

Mi amigo que tiene una inteligencia super desarrollada, es un investigador fanático. Un día participó en una simultánea que jugó con un renombrado maestro de ajedrez y se enojó tanto al ser derrotado, que decidió buscar un método que le permitiera no perder nunca más una partida en su vida.
Para ello pidió una licencia prolongada en el trabajo, alquiló un departamento y se puso a estudiar de sol a sol de manera solitaria el juego de ajedrez, aislándose por completo de su familia.
Estuvo varios meses desconectado del mundo y cuando ahora lo vuelvo a ver, me comenta con mucha alegría que finalmente ha logrado su objetivo, porque descubrió una manera específica para no perder nunca en el juego de ajedrez.
Lo veo tan contento contándome su hallazgo, que todavía no me atrevo a mostrarle la nota que le ha dejado su esposa pidiéndole el divorcio, antes de abandonarlo para siempre.
 

26/10/19

El anciano criticón

Un anciano que era muy popular y conocido en el club de ajedrez, concurría asiduamente para observar con gesto serio y solemne las partidas de los torneos, pero se la pasaba criticando las jugadas que realizaba un joven ajedrecista que participaba en los mismos. Al terminar cada una de sus partidas, le reprochaba haber adoptado una apertura determinada o no efectuar tal o cual variante en el medio juego, o haber dejado un peón aislado en el final. El anciano parecía disfrutar persiguiendo y martirizando al joven con sus punzantes críticas.
Un día se produjo una conmoción en el club, cuando se enteraron que el viejo había fallecido repentinamente de un síncope cardíaco y entonces el joven pensó que para él sería un alivio en su futuro ajedrecístico. Pero a la semana siguiente del velorio comenzaron a pasar cosas extrañas en su casa. El joven percibía la presencia del anciano por todos lados y llegó hasta a escuchar sus pasos en las habitaciones contiguas y su tos ronca en el baño cuando no había nadie en la casa.
Una noche, mientras dormía después de haber perdido en una intensa partida disputada en el club, se despertó sobresaltado porque le pareció percibir la presencia del anciano junto a él, y al abrir los ojos, lo invadió el pánico al ver su imagen fantasmal parada al pie de su cama. Entonces, trató de sobreponerse relajando sus nervios, y abriendo los labios como pudo, le preguntó:
— ¿Qué es lo que quieres decirme?
El anciano acercó su espectral cara al rostro del ajedrecistas y le susurró a su oído:
— La partida que jugaste esta noche fue una porquería, no deberías haber aceptado ese sacrificio de peón que estaba envenenado.
El joven no lo podía creer: ¡El anciano criticón había vuelto desde el más allá para reprocharle como jugaba!
 

24/10/19

El extraterrestre

Un día apareció un extraterrestre en mi jardín. Era muy amigable y me dijo que me había visto por la ventana analizar una partida de ajedrez y que le gustaría conocer el juego para implementarlo en su planeta. Al principio se interiorizó del reglamento y comenzó a leer los libros que yo le iba dando, luego los artículos, análisis y programas de la computadora y por último agotó la información disponible, copiando en su mente todas las partidas realizadas en el mundo.
Con toda esa información partió de regreso a su planeta, no sin ante decirme que me informaría cuando difundiera el ajedrez allí. Hoy recibí un mensaje del extraterrestre diciéndome que la práctica del juego había tenido un éxito rotundo, salvo que tuvo que adaptar la nomenclatura y forma de las piezas para hacerlo más accesible, porque en su planeta no existían los reyes, torres, caballos, alfiles y peones.


16/10/19

La partida de mi vida

Estaba en el parque jugando al ajedrez con un amiguito, cuando me sorprendió el bullicio ensordecedor del recreo de la escuela lindera. Mientras trataba de concentrarme nuevamente en la partida, apareció una nena muy pequeña, quien señalando con el dedo extendido me dijo:
— Aquella quiere ser tu novia.
Seguí con la vista la dirección del dedo y apoyada en el alambrado que separaba el parque con el patio de la escuela, vi a una chica rubia que me miraba sonriendo con su guardapolvo blanco.
—Fue a partir de ese momento, cuando comencé con ella la partida de amor en el tablero de mi vida —, contaba el ajedrecista a sus amigos, en la cena de celebración de sus treinta años de casado.
 

8/10/19

Trascendencia mediática

El juego de ajedrez es la pasión de mi vida, pero fui ignorado en mis participaciones en torneos de cierta importancia y siempre he pasado desapercibido. Es que que nunca logré un galardón que valga la pena, como para que algún medio periodístico se digne siquiera de mencionarme. 
Por eso, cuando la Federación Nacional de Ajedrez convocó hace unos meses el torneo regional decidí prepararme a fondo. Me compré varios libros de teoría y practiqué con un programa de computadora. Estas últimas noches fui al club de ajedrez de mi barrio para jugar algunas partidas y ahora puedo considerarme sin dudas como un jugador consumado.
Sé que voy a ganar, no obstante, para asegurarme de que mi actuación en este torneo trascienda en los medios, he comprado un revólver. Estoy convencido que esta vez, de una u otra forma, todos los periódicos hablarán de mí.
 

7/10/19

Pasar a mejor vida

Cuando el ajedrecista salió esa noche a la calle después de la intensa partida disputada por el torneo de ajedrez del Club, con la mente todavía embotada por el desarrollo del juego, fue atropellado por un coche que pasaba a gran velocidad y que siguió su carrera sin detenerse. 
Luego de transcurridos unos momentos, no dudó de que estaba muerto, pero le llamó la atención que no tenía heridas visibles ni dolor alguno y luego de sacudirse el polvo adherido a su ropa, se fue caminando por unas calles que le parecían estar más oscuras que de costumbre, respirando el aire fresco de esa noche de verano. 
De pronto, divisó un Bar de ajedrez muy extraño que nunca había visto, que le llamó poderosamente la atención y que permanecía abierto a esas altas horas de la noche. Al entrar, divisó en una mesa nada menos que a Capablanca y Alekhine que jugaban al ajedrez, y parado junto a ellos mirando la partida, estaba su mejor amigo, quien era fanático ajedrecista como él y que había muerto unos años atrás.
Al reconocerlo, su amigo se mostró muy sorprendido.
— Hola, que gusto tengo de volver a verte. ¿Desde cuándo pasaste a mejor vida? 
— Hace unos minutos. Me atropelló un auto cuando cruzaba la calle. 
— Dale, busquemos una mesa libre y juguemos una partida para celebrar nuestro reencuentro.

5/10/19

Partida revancha

Mi amigo me necesita allí donde se encuentra ahora, lo sé. Me dice que quiere que me reúna con él, para darme la oportunidad de la revancha a aquella partida de ajedrez. Pero yo siempre me he negado desde que me ganó en esa final del torneo del club. Es que ya no tiene sentido realizar ese encuentro aunque él siga insistiendo, y me lo han ratificado tanto mi psiquiatra como mi abogado. Pero yo estoy a punto de aceptar el ofrecimiento, porque desde hace dos años que lo maté después de aquella partida, todas las noches me visita en la cárcel para hacerme esa amable proposición
 

4/10/19

El alma del ajedrecista

El alma en pena de un ajedrecista llamó a la puerta del cielo y cuando apareció San Pedro le dijo: 
Disculpe la molestia, acabo de morir y quisiera pasar para ver a Capablanca, porque me gustaría jugar una partida con él. 
Fuera de acá ¿Quien te dijo que puedes pasar? Lo primero que tienes que hacer es cumplir las pena de purgar todos los pecados que has cometido, le contestó San Pedro, y dicho esto lo empujó hacia abajo.
El alma del ajedrecista cayó en picada al purgatorio y después del tremendo porrazo se incorporó como pudo y con mucha dificultad y un dolor tremendo, volvió a subir al cielo y llamar nuevamente a la puerta. 
Ahora si puedes pasar para jugar con Capablanca, le dijo San Pedro, sonriéndole amablemente.
 

Pasión ajedrecística

Fue de pronto por sorpresa,
que el ajedrez dió a mi vida
una pasión desmedida
y el éxito de promesa.
El tablero me embelesa
con su ritmo palpitante,
y con asedio constante
conduzco todas mis piezas
realizando destrezas
en una lucha vibrante.


28/9/19

Libro exitoso

El anciano había asistido a la presentación de un exitoso libro de problemas de ajedrez, que se realizó en el auditorio municipal de la ciudad por parte de un joven compositor artístico. Se estaba retirando muy compungido porque él también era compositor y nunca en su larga vida había tenido esa suerte, cuando de pronto vio pasar junto a él a Caissa la diosa del ajedrez y entonces le descargó su tristeza.
— ¿Por qué no me ayudas para que el libro de problemas que yo he publicado, tenga la misma difusión que esa obra?
La diosa lo miró sin detenerse, y apresurando su paso, le contestó.
— Te adelanto que justo dentro de un año en este auditorio y a esta misma hora, ese joven compositor dará una conferencia detallando tu trayectoria ajedrecística, en la que elogiará muchísimo ese libro que has publicado y yo estaré allí presente para celebrarlo.
—¡Que bueno, te lo agradeceré mucho!
— Agradécemelo ahora, porque el año que viene ya no lo podrás hacer, le dijo la diosa mientras se alejaba sonriendo.
 

26/9/19

Una mujer ideal

El maestro de ajedrez se contactó por Internet con una experta en informática para que le resuelva algunos inconvenientes que tenía para jugar al ajedrez on-line con su computadora. Era una mujer muy hermosa que le solucionó rápidamente el problema. Después se sentaron en el sofá y tuvieron una larga charla cordial e inteligente, donde ella le dijo que no tenía ningún compromiso.
— He sido un jugador exitoso, pero ahora que me he retirado, vivo en completa soledad y durante estos últimos años el juego de partidas de ajedrez on-line ha sido mi única distracción —, le confesó el maestro.
— Que bueno, entonces podemos jugar una partida dado que a mi realmente me apasiona jugar al ajedrez. Pero antes te puedo preparar algo exquisito para comer, porque te comento que además de ser una experta en informática, soy una excelente ama de casa y cocino como los dioses,— le propuso ella con una amplia sonrisa.
— Por favor, quédate a vivir conmigo, porque ya al conocerte me he dado cuenta que eres la mujer ideal para mí.—, le pidió el maestro en un arrebato desesperado, mientras ella lo miraba sorprendida.
— Que quieres que te diga, si bien eres un hombre algo maduro, me has resultado muy agradable y simpático—, le contestó.
— ¿Pero que pasaría con tus deseos sexuales, si acepto tu proposición? — , le preguntó luego bastante expectante.
— Es que a mi edad solo busco una compañía que me brinde cariño y comprensión, aunque debo reconocer que me hubiera gustado mucho hacer el amor contigo—, le contestó él.
— Se ve que eres un hombre muy sincero y me has tratado como lo que realmente soy, una ginoide hecha a igualdad y semejanza de una mujer—, le dijo ella con una sonrisa de aceptación, mientras percibía en su conciencia virtual que se estaba encariñando con él.
 



19/9/19

Sacrificio salvador

El jugador de ajedrez había ganado su primera partida en el torneo y como quería seguir en esa senda, en la siguiente partida jugó en forma demasiado agresiva en la apertura, hasta que la fría realidad le hizo ver al entrar en el medio juego, que su ataque había sido prematuro. En ese momento de desesperación intuyó que solo sacrificando un caballo podría tener alguna esperanza de ganar, porque de lo contrario, su ataque se diluiría por completo.
Cuando valientemente realizó el sacrificio, descubrió en esa posición muchas más cosas que las que hubiera imaginado que existían. Hasta que por suerte para él, en medio de la zozobra que le fue porvocando la complejidad de la posición, al producirse unos tensos cambios de piezas, logró finalmente triunfar en esa emocionante partida.
Luego, en el tradicional análisis post morten que realizó con su rival, a la que se acoplaron varios espectadores, comenzaron a preguntarle que habría respondido ante otras hipotéticas jugadas y fue allí que mientras trataba de explicarles, el jugador fue haciendo aún más descubrimientos de variantes, que ni por asomo había considerado.
Finalmente, cuando con un cierto engreimiento les mintió que había visto esas combinaciones sobre el tablero, todos quedaron satisfechos por sus aseveraciones, mientras pensaba que realmente había ganado por haber tomado esa valiente determinación, dado que ese sacrificio había sido demasiado profundo, como para poder ser dilucidado por completo durante el desarrollo de la partida.


17/9/19

La súplica del rey

La posición de las piezas blancas en el tablero de ajedrez se fue deteriorando paulatinamente en la partida y la defensa de mi reino ya se hace insostenible. ¿Cuánto tiempo más tendré que soportar esta sucesión de jaques por parte de las agresivas piezas negras del ejército rival, que me acosan permanentemente y me van conduciendo poco a poco por senderos angustiosos hacia mi muerte?
Este sufrimiento es tan lento que parece que nunca se acaba y se va tornando insoportable, por lo que le suplico encarecidamente al jugador de las piezas blancas que se apiade de mi padecer y abandone la partida de una vez por todas, antes que reciba la inexorable estocada mortal del jaque mate. 


15/9/19

Otoño ajedrecístico

Ha llegado a mi vida otro otoño de hojas marchitas. Mis agitados años ajedrecisticos han pasado, llevándose con ellos esa apasionada primavera de trebejos que disfruté en mi juventud. Así es como lo dispone el destino, pero no cambia para nada mi dicha interior. Es que en esta fría y gris tarde otoñal, soy muy feliz enseñándole jugar ajedrez a mis nietos.


9/9/19

Engreída aspiración

El abuelo tenía poca experiencia ajedrecística , pero como era muy engreído le dijo a su nieto que ganaría un torneo de ajedrez on-line. Cuando entró en la Web que lo organizaba para jugar y pulsó “enviar” ante la mirada del niño, una señal le indicó que había vencido el plazo de inscripción. Entonces alardeó ante su nieto que por un “click” del destino no había podido triunfar en ese certamen.


3/9/19

Ajedrecistas agnósticos

Dos ajedrecistas muy amigos eran agnósticos, porque dudaban si había otra vida después de la muerte, pensando que sería una pena que no fuese así, dado que dejarían de jugar al ajedrez para siempre.
Cuando uno de ellos se muere, el otro que había quedado muy triste y solitario, estaba después de unos meses analizando una partida en su casa, cuando de pronto siente un dolor terrible en el pecho y envuelto en la sofocación, oye la voz de su amigo:
ꟷ Quiero decirte que en el cielo hay otra vida después de la muerte y que es una suerte que sea así, porque mañana podremos volver a jugar al ajedrez.
 


2/9/19

El mejor jugador de ajedrez del mundo

Cuando el padre comenzó a enseñarle a jugar al ajedrez a su hijita de ocho años, la niña cometía unos errores muy groseros, típicos de todo principiante. Por tal motivo, el padre se equivocaba expresamente, como forma de continuar con la partida, tratando de poder seguir inculcándole en forma didáctica las vicisitudes y características del juego.
Por suerte para él, cuando en el final de la partida la pequeña daba vueltas y vueltas dando jaques con dama y rey a su solitario rey, ella encontró sorpresivamente la forma de propinarle el ansiado jaque mate definitorio de la partida. Al terminar el juego, la nena quedó muy emocionada con el triunfo, y abrazando a su padre le dijo:
ꟷ Estoy muy contenta porque le gané a mi papá, que es el mejor jugador de ajedrez del mundo.
Entonces el padre le sonrió con cariño y tratando de demostrarle cierta incredulidad, le preguntó:
ꟷ ¿Cómo lo sabes? Si tú no conoces como juegan los otros papás del mundo.
Fue allí, cuando lo sorprendió la respuesta de la niña:
ꟷ Es que no me hace falta conocer a ninguno de ellos, porque tú eres el único papá que tengo en el mundo.
 

1/9/19

Partida contra la muerte

¿Por qué terminaste tan abruptamente el relato de la partida definitoria final contra la muerte, haciéndome perder con un mate inesperado, si dijiste que yo tenía mejor posición y estaba a punto de salvarme?, protestó el maestro de ajedrez, que era el protagonista principal de la historia escrita en el monitor de la computadora y que había muerto en virtud de ese desenlace.
Al escritor le gustaban esos comentarios de protesta, porque era la prueba fehaciente de la importancia de su obra. Para él si no aparecía algún personaje capaz de rebelarse a su triste destino, su trabajo merecía ir a la papelera de reciclaje.
Es que disponía de solo ciento treinta palabras y debía concluir el cuento para presentarlo al concurso literario , le contestó el escritor.


26/8/19

Recuerdos ajedrecísticos

Los recuerdos de mi niñez han dejado una huella indeleble en mi vida, donde una vez que terminaba el ciclo lectivo no tenía obligaciones, preocupaciones o responsabilidades que ensombrecieran el horizonte de mis días, los que transcurrían en una agradable monotonía, solo posible en el dorado tiempo de la infancia.
Recuerdo que durante un buen tiempo de mi niñez, el ajedrez era el único pensamiento que llenaba mi mente por completo. Mis pulmones respiraban ajedrez y la verdadera expresión de mi ser se manifestaba cuando mis manos entraban en contacto con las piezas. En ese tiempo pensaba que estaba naturalmente dotado para el ajedrez y que había nacido para triunfar en los trebejos.
En día que se había organizado una práctica amistosa de ajedrez infantil en las vacaciones de la escuela, estuve durante toda la tarde tan entusiasmado jugando y con tal grado de concentración, que el resto del mundo había dejado de existir para mí, hasta que apareció de pronto mi madre llamándome imperativamente. Allí comprendí que la tarde había avanzado y ya era noche y hacía rato que debía haber regresado a mi casa como habiamos convenido.
Como me dió mucha rabia tener que abandonar en la mejor parte la partida que estaba jugando, hice como que no la había visto y me mantuve sentado en la silla. Entonces, mi madre comenzó a caminar dirigiéndose hasta donde yo estaba jugando y pensé que seguramente me reprendería ante todos mis amigos.
— ¿No me viste ? Hace un rato largo que te estoy llamando —, me dijo con un son de reproche cuando llegó, pero ante mi sorpresa noté que su rostro no mostraba signos de enojo.
— No mamá , estaba muy concentrado en la partida—, le mentí.
— Bueno, nada. Estaba muy preocupada porque no volviste a casa y te vine a buscar, pero te quería avisar que me quedo un rato más charlando con una amiga de la escuela. ¿Entendiste?
— Sí, está bien mamá, ¿entonces puedo terminar de jugar la partida? — le pregunté palpitando de antemano la respuesta.
— Sí, cuando termines nos vamos —, me dijo mientras con su mano corría un mechón de pelo que colgaba sobre mi frente y me sonreía con cariño.
Cuando se dio vuelta volviendo sobre sus pasos, yo estaba tan feliz, que mi adversario me miró y me guiñó un ojo con franca complicidad, contento al ver que me quedaba a terminar con el juego.
Para ser honesto, no recuerdo cuál fue el resultado final de esa partida, pero seguramente en esos días de mi niñez, mis pensamientos me estarían llevando hacia un mundo poblado con ansias de triunfos. Un mundo donde podía ser yo mismo, donde la verdadera expresión de mi ser se derramaba sobre un tablero de ajedrez. Un hermoso mundo infantil de un tiempo muy feliz, que junto a mi madre ya hace rato se ha ido de mi vida, como se van las noches con sus sueños.