24/4/21

Rey desagradecido

— Su Majestad. Como un buen soldado que soy, me has dado la orden de avanzar entre las huestes enemigas hasta ocupar la última linea defensiva enemiga. Pero ahora, después haber arriesgado mi vida para cumplir ese objetivo, tengo claro que eres un desagradecido, porque no tendrás piedad y todo se acabará para mí, le dijo el peón.

Puedes estar seguro de ello, porque así son las reglas , le contestó el rey, mientras surgía allí, bella y resplandeciente, su nueva dama de compañía.

 


22/4/21

Curiosidad ajedrecística

Pocas horas antes de fallecer, el campeón de ajedrez les pidió a sus hijos que sus estudios y experiencias personales que lo llevaron a sus triunfos, que estaban guardados en su computadora particular, no los develaran a nadie. Y allí quedaron los datos, porque sus hijos están decididos a cumplir con los deseos de su padre de no violar su intimidad. Pero ahora deben luchar contra muchos ansiosos ajedrecistas, que enfermos de curiosidad, los acosan con propuestas económicas para conocer los secretos que contiene esa computadora.

 


21/4/21

Peón delator

Me retiré bastante tranquilo, porque nadie me vio en la casa de mi alumno, después de haber concurrido a darle una clase de ajedrez. Ese día mi alumno me desafió intempestivamente a jugar una partida, la que duró casi una hora en la que finalmente me ganó. Fue en ese momento que no pude soportar su sonrisa petulante y sobradora, mientras derribaba con violencia mi rey, exhibiéndome con soberbia el peón blanco con que me había dado mate.

En realidad, podría haberle pedido la revancha, pero el cuchillo sobre la mesa estaba más a mano. Nunca he sido una persona violenta, pero ese día no pude consentir que un novato como él me gane al ajedrez, mofándose de esa forma de un maestro como yo.

Me esforcé por no dejar ningún rastro o huella digital que delatara que había estado allí. Limpié todo, y antes de irme, recogí en la caja las piezas del juego, algunas de las cuales estaban dispersas por el suelo, y la guardé en el armario junto con el tablero.

Ante mi sorpresa, la policía no tardó mucho tiempo en venir a mi casa. Resulta que cuando recogí las piezas de ajedrez, no me percaté que justamente aquel peón blanco, había quedado oculto, firmemente aferrado a la mano de mi alumno.

 


 

Triste desenlace

Con fervor en la partida me centro

y en la apertura hago bien la faena,

pero al no tomar una senda buena

en una mala posición me encuentro.


En la búsqueda de un plan me concentro

y el no encontrarlo me da tanta pena,

que ahora mi ajedrez desencadena

el gran desencanto que llevo dentro.


Una esperanza surge en un instante,

mas se esfuma carente de emoción

porque no tiene ningún fundamento.


Por eso, ante el jaqueado incesante,

no tengo en esta partida otra opción

que inclinar mi rey en este momento.

 


 

 

19/4/21

Piezas observadas

Durante el primer día del torneo de ajedrez las miradas de cientos de ojos brotaron, y pestañas con múltiples parpadeos, llenaron el aire iluminado de nuestras noches, envueltas en la ansiedad de las partidas. Al principio, nos incomodaba sentirnas observadas todo el tiempo, pero muy pronto nos acostumbramos. Sabemos que finalmente el torneo terminará y cuando ya nadie nos preste atención, volveremos a estar como antes, encerradas en la triste  oscuridad de una caja.

 


 

Viejos recuerdos

Lleno de nostálgicos pensamientos

ansioso al desván subí cierto día,

porque quería revivir momentos

que a mi vida le dieron alegría.


Pero en aquel lugar desordenado

los muebles recordaban mi vejez,

y fue un viejo ajedrez deteriorado

quien a mi infancia condujo otra vez.














Finalista VII Concurso de Micropoesías. Vivir y contar.

Incluido en el libro Lejos y cerca.

Creatividad Literaria. España. Agosto 2022.

18/4/21

Oportunidades perdidas

Después de haber perdido mi partida, estoy parado con el corazón apenado mirando en el club de ajedrez las partidas de mis otros otros contrincantes del torneo. Fue una noche de ajedrez apasionado, en la que estuve indeciso y temeroso. Pensé que mis combinaciones serían refutadas y dejé pasar varias veces el tren de las oportunidades perdidas, con sus vagones cargados de jugadas ganadoras. Aquellos momentos son ya irrecuperables y solo me queda esperar una nueva partida, para poder reponerme con creces de ese triste recuerdo.

 


 


 

¿Ajedrez y poesía?

Después que mi amada termine de jugar esta partida de ajedrez en el torneo del club, le voy a regalar un poema de amor acompañado de una bella rosa encarnada. Tengo la esperanza que esas letras envueltas en la fragancia de la flor, logren el milagro de brindarle calidez a su frío corazón ajedrecístico herido. Quiero iniciar así el camino de una reconciliación, que me aleje de esta triste soledad en la que se encuentra sumida mi alma romántica de poeta.

 


Niño inocente

Hace morisquetas y se regocija.

Viaja en calesita y saca la sortija..

Remonta un barrilete que el viento acuna.

Tira piedras y hace olas en la laguna.

Mira a los magos envuelto en el suspenso.

Piensa en los fantasmas y se pone tenso.

Pero ya ven ... es jugando al ajedrez, 

cuando su inocencia adquiere madurez.



 

17/4/21

Tiempo moderno

Mientras conducía su auto hacia al palacio real, el viejo maestro de ajedrez seguía pensando en la invitación que le había hecho la reina, a fin de darle lecciones de ajedrez al joven príncipe heredero de la corona. La había conocido en una solemne ceremonia, en la que recibió una medalla de reconocimiento a su trayectoria ajedrecítica. Luego había tenido con ella una conversación muy amistosa, donde le manifestó que su hijo era un fanático enamorado del ajedrez.

Al llegar al palacio, la reina lo hizo conducir al aposento del príncipe, y grande fue su sorpresa al entrar. El joven, mostrándole el tablero con las piezas de marfil y un reloj electrónico, le indicó envuelto en una música ensordecedora, que quería que le enseñe a jugar ajedrez en la modalidad de blitz a tres minutos, con dos segundos de recupero por jugada.

 


 


 

16/4/21

Su recuerdo

Hoy encontré en la cocina, oculto en el rincón del estante más alto de un armario, un pequeño juego de ajedrez con el que solíamos jugar con mi hijo mientras preparaba la comida. Y entonces me di cuenta que de nada me sirvió tratar de olvidar todo aquello, pintando su habitación de otro color, regalando su ropa, juguetes y útiles de la escuela, o vender su bicicleta. Es que su recuerdo siempre está ahí, paciente, impredecible, capaz de tomar cualquier forma, como la de ese pequeño juego de ajedrez.



14/4/21

Mundo del ajedrez

Al formar parte de un mundo

que acompaña mi pasar,

tengo ajedrez una deuda

que nunca podré saldar.


Al jugar en tu tablero

puedo en mi vida lograr,

hacer el largo camino

con un más feliz andar.


Porque al viajar con tus piezas,

siento alegrías sin par,

tengo ajedrez una deuda

que nunca podré saldar.

 


 


13/4/21

El fantasma del desván

Cuando me despierto por las madrugadas me levanto de la cama y mientras papá y mamá duermen, subo por la escalera al desván de la casa. Allí está el fantasma esperándome frente a un viejo juego de ajedrez. Entonces nos ponemos a jugar hasta que al entrar por la ventana la luz del amanecer, el fantasma desaparece. Poco a poco voy progresando y estoy llegando cada más lejos con mi juego. Hoy, por fin, he logrado ganarle por primera vez.












Finalista VIII Concurso de Microrrelatos. 

Limpiando el desván.

Incluido en el libro El náufrago y Dios.

El Muro del Escritor. España. Julio 2022.

12/4/21

Discordancia

A principios del siglo vieinte y aturdido por la teoría de la relatividad de su amigo Einsten, el campeón mundial de ajedrez Lasker después de discutir largamente con él, se despidió del paseo que realizaban periodicamente por las cercanías de Berlin. Lasker no podía aceptar la variabilidad del tiempo con el movimiento. El paso de los años le dió finalmente la razón a Einsten, porque Lasker no asociaba en ese entonces, que el universo no es más que un ajedrez, donde el tiempo es variable, y depende del movimiento del jugador. 

 


 

6/4/21

Autopsia

No era la primera vez, ni sería la última, que el médico forense se encontraba con un caso parecido, desde que alocadamente comenzaron a disputarse partidas rapidísimas de ajedrez a un minuto por jugador.

— Otro muerto – sentenció, apartando varias piezas comidas que se encontraban en el interior del cuerpo del occiso.