10/2/22

El llanto de mi abuela

En mi niñez siempre visitaba la casa de mi abuelo quien había sido en su juventud maestro de ajedrez y me enseñaba con mucho cariño a jugar. Un día vi mucha gente en su casa y al preguntarle a la bruta de mi tía, me dijo como si tal cosa que mi abuelo había muerto. Al escucharla quedé sorprendido y apenado, pero me tragué las lágrimas, porque tuve vergüenza de que ella me viera llorar. A la noche siguiente, para que la abuela no se sintiera sola, mi papá me mandó a dormir a su casa y esa noche me despertaron sus sollozos. Al darse cuenta, me acarició diciéndome que no me preocupe, y entonces, junto al juego de ajedrez de mi abuelo me desahogué, y lloré con ella en silencio.




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