20/10/23

Despedida luminosa

Apesadumbrados, estamos reunidos en esta noche en la despedida luminosa de nuestro querido amigo del club de ajedrez, hacia su última morada. El servicio fúnebre nos envió el cajón, pero nos negamos a trasladarlo al cementerio, porque no queremos fallarle defraudando el último deseo de aquel, que en su humilde y solitaria vida, tuvo una actitud ajedrecística siempre tan generosa y afectiva con nosotros.

En su testamento, nos había pedido que lo incineremos dentro del ataúd en el jardín del club, acompañado con su juego y el reloj de ajedrez, y que luego enterremos allí las cenizas. Nos pidió que veamos con la luminosidad producida por las llamas, como se elevan hacia el cielo los restos gaseosos de su cuerpo junto con esas pertenencias que fueron parte de su vida, para poder con su espíritu ajedrecístico seguir brindándonos desde allí su compañía celestial.

Y aquí estamos en esta noche en respetuoso silencio todos sus acongojados amigos del club, viendo como su espíritu ajedrecista se eleva hacia el cielo, entre la luminosidad de las llamas.




18/8/23

Reflexiones de un rey blanco

Existen muchas alternativas cambiantes en el desarrollo de nuestro romance en esta partida de ajedrez. El jugador de las blancas trata con obstinación de evitar que se me acerque mi amada dama negra. Pero si bien el jugador busca separarme, sin que él lo sepa, yo ansío desesperadamente que finalmente fracase en su empeño, para que entonces pueda sentirme jaqueado dulcemente por ella.




17/8/23

Ajedrez bajo un pino

Preparo mi juego bajo un pino

una mañana de primavera,

mientras bebo unas copas de vino

sobre una mesita de madera.

Y cuando una buena estrategia hallo

que se sustenta en la teoría,

le doy un fuerte abrazo a su tallo

algo ebrio al llegar el mediodía.






15/8/23

El don de la vida

Si Dios me obsequiara el don de la vida, trataría de disfrutar sobre el tablero del mundo jugando al ajedrez contra el caprichoso destino, aprovechando la esencia del tiempo. Viviría enamorado del amor por el ajedrez y me alegraría al ver la sonrisa de un niño jugando. Y si un día mi vida sufriese amenazas, nunca retrocedería y avanzaría siempre hacia adelante con coraje y convicción y al dejarlas atrás, comenzaría a sonreír. 
Si Dios me obsequiara el don de la vida, disfrutaría de los sonetos de ajedrez de Borges, las composiciones artísticas de Troitzky y y la inmortal polaca sería la partida que le ofrecería a la luna. Y al igual que un poeta, el placer estético cautivaría mi espíritu, porque las combinaciones y algún sacrificio brillante serían mi poesía. 
Si Dios me obsequiara el don de la vida, aunque los años pasaran nunca dejaría de jugar al ajedrez. Pero lamentablemente solo soy un pequeño peón de plástico y como ahora ha terminado la partida, una mano me están guardando en una caja, envuelto en la oscuridad y el silencio.




12/8/23

Pasión al futuro

Si les aqueja un jaque mate

hay otra partida que llega,

apróntense para el combate

con mucho ardor y una fe ciega.

La nueva partida será

mas encarnizada es seguro,

y otras bonanzas traerá.

¡Pónganle pasión al futuro!





4/8/23

Vieja planilla de ajedrez

Al verla pasar sin que me reconociera, se me ocurrió una idea loca. Busqué en un cajón del bargueño una vieja planilla de ajedrez. Pensé enviársela con el texto: “Hola, te mando la planilla de la partida que jugamos en aquel torneo de la escuela. Quiero contarte que me dejé ganar porque estaba enamorado.". Me reí al imaginar lo que pensaría ella ahora, al enterarse después de tanto tiempo. Pero recapacité y la guardé. Quizás otro día se la mande.










Finalista XI Concurso de Minicuentos. Un bargueño para mis cuentos.

Incluido en el libro: Guardián de cuentos.

Mundo Escritura. España. Septiembre 2025.

13/7/23

Encuentro ajedrecístico

Dos hombres bastante bebidos estaban esa noche sentados juntos en la barra de un bar. Después de un tiempo, uno mira al otro con detenimiento y le pregunta:

— ¿Eres ajedrecista, verdad?

El otro responde con orgullo:

Claro que lo soy.

Que bueno... Yo también lo soy. Dios debe haber querido que nos encontremos acá en la tierra. ¿Qué te parece si jugamos una partida?

Un rato después, el dueño entra en el bar, se sienta en una mesa y con una sonrisa le pide al mozo un café. Cuando éste se lo sirve, le pregunta que novedades tenía para contarle.

Va a ser una larga noche. En la mesa del fondo unos locos que dicen que son Fischer y Capablanca están borrachos jugando al ajedrez. 




7/7/23

Aprender a los golpes

Era un niño muy engreído y luego de haber aprendido con su madre a mover las piezas de ajedrez, creía que nadie podría vencerlo, porque a ella siempre le ganaba. Un día, como su madre estaba ocupada y no tenía a nadie con quien aplicar sus conocimientos, decidió jugar una partida contra un programa de ajedrez que encontró en su celular.

Con una sonrisa seleccionó el nivel principiante, y pensando que le ganaría fácilmente, inició el juego con sus piezas blancas. Luego fue realizando en el tablero  las jugadas que el programa le indicaba para mover las piezas negras. Ante su asombro, estas lograron poco a poco una mejor posición y fueron acorralando a su rey blanco hacia los últimos casilleros del tablero en el que podía guarecerse.

Finalmente, su rey ya no pudo defenderse tras los pocos peones que le quedaban, y todo el tablero quedó sembrado de piezas negras. Frente a esa derrota, el niño descargó su rabia golpeando la mesa, y arrojando al aire con un manotón, las piezas que estaban sobre el tablero.

Su madre que oyó el ruido y el portazo que dio al salir de su cuarto, cerró sus ojos, y pensó que había hecho mal en dejarse siempre ganar como forma de incentivarlo en el aprendizaje. Y lamentó que su hijo no tuviera algún amiguito que supiera jugar al ajedrez, para practicar con ese hermoso juego que le habían traído los Reyes Magos.




5/7/23

La partida ha terminado

Mi esposa y yo que éramos maestros de ajedrez, estábamos algo distanciados, y el destino de nuestras vidas se dirimió en esa última partida. Luego de desplegar rápidamente sus piezas en el tablero, ella comenzó con un ataque persistente. 

Repentinamente, en el fragor de la lucha ella me atacó con sus reproches y yo le respondí con una sonrisa indiferente. Ante mi actitud despectiva, ella me siguió atacando en la partida sumamente nerviosa, hasta que colgó una pieza y quedó perdida. Entonces, yo busqué de algún modo apaciguar los ánimos:

¿ Quieres volver atrás ?—, le propuse para continuar la partida.

No. La partida ha terminado y quiero el divorcio – me contestó con determinación. 

Evidentemente, esa partida y nuestro matrimonio habían llegado a su fin.




22/6/23

Un mundo de ensueño

Si por un momento Dios me diera la potestad de poder reinar sobre el tablero del mundo, trataría que la humanidad pueda vivir en paz, en un mundo donde impere la libertad y la justicia, rodeada de bienestar y felicidad.

Un mundo donde no haya discriminación, por color de la piel, sexo, nivel social, nacionalidad, creencias religiosas, o formas de pensar. Un mundo sin guerras ni odios, donde las diferencias siempre se diriman sentados juntos en la mesa del diálogo. Un mundo en el que prive el sentido de la hermandad, y la solidaridad social. Un mundo de trabajo donde se haya erradicado el hambre y la pobreza.

Un mundo donde la ciencia siga evolucionando para vencer a las enfermedades y que en su desarrollo tecnológico no afecte al medio ambiente. Un mundo donde prive el amor y que las únicas ambiciones del alma del hombre sean la educación, la cultura, el arte y el deporte. Un mundo donde todos los seres humanos sean iguales ante la ley, puedan unir sus manos entre sí y cantar por siempre la palabra libertad. 

Si Dios me obsequiara la potestad de poder reinar en el tablero del mundo, cuantas cosas buenas podría hacer para la humanidad. Pero lamentablemente solo soy un rey del juego de ajedrez y como ha terminado la partida porque me han dado jaque mate, ahora me están guardando en la caja, envuelto tristemente en la oscuridad y el silencio.

 





29/5/23

Conquista

Me gustaba, aunque era sin duda el jugador más frío y antipático del club de ajedrez. Entonces, cuando una noche me tocó jugar con él, tracé mi plan de conquista. Como una gran simuladora, le sonreí seductoramente, manteniendo mi mano entre la suya como por descuido, al saludarnos en el inicio del encuentro. Luego lo embriagué con mi perfume, y mientras yo hacía que pensaba, dejé con fingida pasividad, que deambulara su vista entre las curvas de mi escote. Y así, fui dejando que lograra poco a poco una mejor posición para que vaya gozando de la partida. Finalmente decidí colgar una pieza, y cuando haciéndome la sorprendida levanté recelosa la mirada, vi que asomaba en sus ojos un destello de ternura.




26/5/23

Danza de piezas

La intricada posición

es bastante amenazante,

y trato de defenderme

con ideas presurosas.

Veo una danza de piezas

que buscan en el tablero

propinarme el jaque mate,

mientras el tiempo me acosa.




20/5/23

Mágico esplendor

El jardinero se sorprendió cuando el propietario le pidió que emplazara junto al reloj de sol un gran juego de ajedrez rodeados de flores en el jardín de su casa. No comprendía que era un poeta que amaba el ajedrez, y quería que sus partidas se inspiraran en un mágico esplendor poético. Para ello, necesitaba que el juego estuvieran en contacto directo con la belleza de la naturaleza, a fin de poder compartir con ella el placer estético de sus hermosas combinaciones.

















Finalista X Certamen de Microrrelatos. Reloj de sol.

Incluido en el libro: Agonía solar.

Letras como Espada. España. Septiembre 2024.


19/5/23

Inspiración agitada

En mi visión aparecen

como en un caleidoscopio,

hermosas combinaciones

en un girar permanente.

Hasta que por fin las piezas

por un instante se ordenan,

al hallar en el tablero

el jaque mate inminente.





16/5/23

Eliminando las evidencias

Muy compungido, el joven maestro de ajedrez arrojó al mar la planilla de esa partida definitoria que había perdido en la noche anterior. Luego de un breve tiempo de estar parado frente al mar, bajo la tenue luz del sol cayendo en el ocaso, el oleaje se la devolvió sobre la arena de la playa. Mientras las aguas besaban dulcemente a la blanca hoja de papel, observó como se iban disolviendo lentamente los trazos de la tinta. Es que el mar luego de haber conocido su vergonzoso colgado de pieza que realizó en esa partida, trataba de consolarlo eliminando las evidencias.




Abordaje de peones piratas

La nave pirata surgió sin ser detectada por el galeón español y como estaba cerca de la popa, le fue imposible escapar. El abordaje fue inmediato, y los garfios de los peones piratas no tardaron en clavarse con saña en los alfiles y caballos que lo defendían. Mientras, parapetados tras unas torres, se escuchaban gritos desgarradores de reyes y damas. Fue allí, cuando su madre se arrodilló frente a la bañadera en la que flotaban juguetes y piezas de ajedrez, provista de esponja y jabón.
















Finalista IV Concurso de Microrrelatos de piratas.

Incluido en el libro: Entre piratas anda el micro.

Diversidad Literaria. España. Diciembre 2025.