3/10/22

Compañera inteligente

Era un ajedrecista profesional que hacía unos años vivía con una hermosa ginoide inteligente de última generación . Ella era muy servicial y amorosa y realizaba todas las tareas de la casa. Tenía por él una fidelidad absoluta y nunca le recriminaba absolutamente nada. Todas las tardes el maestro se dedicaba a practicar jugando partidas con ella, que como tenía una capacidad de memoria fabulosa, siempre le ganaba.

Un día el maestro cansado de perder, le pidió durante una partida que le traiga una gaseosa y entonces aprovechó para hacerle trampa, cambiando la ubicación de una pieza en el tablero. Cuando ella regresó con el pedido, le sorprendió que siguiera jugando muy seria, sin formularle ningún comentario. De ese modo el maestro le ganó la partida.

Esa noche cuando el maestro se fue a jugar su partida en el torneo, la ginoide se la pasó en la cama llorando, preguntándose porqué el maestro la había engañado de esa manera.




27/9/22

Piezas mágicas

En el universo hay unas mágicas piezas de ajedrez con las que los ángeles se divierten jugando. Cuenta la leyenda que cruzaron las fronteras del tablero y subieron hasta las nubes, siguieron aún más arriba y llegaron al espacio exterior. Se maravillaron del cosmos ya que era un espectáculo tranquilo y colosal que se parecía al blanco y negro del tablero. Entonces, al verlas sobre ese tablero celestial, los ángeles comenzaron alegremente a jugar. Dicen que en la tierra, por las noches esas piezas mágicas brillan como estrellas.



26/9/22

Partida inconclusa

No sé cómo empezó su primer ataque, ni cuál fue su razón. Solo recuerdo el caos y el vértigo que me provocó con sus jaques en la mismísima apertura. Pero con sangre fría me reorganicé y planifiqué el contraataque. Tenía que ser expeditivo y sorprenderle, justo ahora que mi rival saboreaba la victoria. Entonces, cuando sacrifiqué un caballo, su sonrisa se transformó en asombro. Fue un éxito, y aproveché para atacar con violencia con todas mis piezas. Así pude salir airoso del medio juego y quedé bien posicionado para el final. Estaba mejor, y esta vez mi rival no tendría escapatoria posible. Fue allí cuando me invadió la tristeza, porque sonó la campana del fin de recreo y la partida quedó inconclusa.




16/9/22

Esperanza vana

En el cajón de un antiguo bargueño, encontré un viejo y deteriorado juego de ajedrez de mi nieto. Entonces pensé que seguramente soñaría en volver a jugar con él, para reconfortarlo de esa larga espera. Pero como mi nieto en la actualidad juega habitualmente al ajedrez on-line con su notebook, me dio lástima que esas piezas rotas y desperdigadas en el cajón, llegaran a tener tan vana e inocente esperanza.












Finalista X Concurso de Minicuentos. Un bargueño para mis cuentos.

Incluido en el libro: Donde crecen los ríos.

Mundo de Escritura. España. Septiembre 2024.

9/9/22

Partida en el olvido

Luego de que perdiera en esa noche la final del torneo de ajedrez en el club, la única opción que tenía para continuar con su vida era eliminar de su memoria todo vestigio de esa partida.  Debía eliminarla por completo de su conciencia. Un arduo trabajo psíquico y de control mental, le permitieron que no quedara ningún rastro de esa derrota en su mente. Por fin: había logrado suprimirla. Ya no existía. Pero su esfuerzo mental por eliminarla había sido tan grande, que después no podía entender por qué después de esa noche lo condenaron por haber querido estrangular a su rival. 




8/9/22

Jugar conmigo mismo

Esa tarde quedé en jugar al ajedrez conmigo mismo en el tablero del parque, después de ver como lo hacía el gracioso anciano en un famoso video. Cuando llegué a la mesa, mientras iba poniendo las piezas sentado a solas frente al tablero, me pregunté si realmente valía la pena. ¿De verdad quería jugar al ajedrez conmigo mismo? Al final me dije que no y que ello no me divertía. Entonces, cuando ya estaba guardando las piezas apareció un niño pequeño. Y aquí estoy, sufriendo en la partida, tratando por todos los medios de que el chico no me dé mate.



6/9/22

Contundentes motivos

¡No lo puedo creer! Estuve escribiendo toda la noche mi nota de despedida, midiendo con mucho cuidado cada palabra. En ella busqué detallar con precisión los motivos por lo que hago esto. Ayer me dejó mi novia y para colmo, luego colgué estúpidamente una pieza en esa partida de ajedrez que tenía ganada y que definía el torneo. Y justamente ahora, que acabo de saltar del balcón, caigo en la cuenta de que no la he puesto en la mesa para que la lean. ¿Dónde la habré dejado? ¿Dónde estará? Ahora nadie sabrá cuales fueron los contundentes motivos por los que finalmente he tomado esta decisión.




27/8/22

Homenaje al campeón de ajedrez online

Estaban haciendo en el club de ajedrez una cena de homenaje al ajedrecista que se había consagrado ese año campeón del torneo online. Era de partidas rápidas Blitz a tres minutos por jugador, con dos segundos de recupero por jugada. Como el homenajeado tardaba en llegar, el consejero espiritual del club, que era el párroco del pueblo, decidió decir unas palabras para hacer tiempo:

— Cuando fui designado consejero espiritual, no se conocía aún todo ese avance informático que se produjo en estos últimos años en el ajedrez online. Recuerdo que al día siguiente, el primer jugador de este tipo de partidas del club que se confesó conmigo en la parroquia, me dijo que empleaba un dispositivo que disparaba rápida y subrepticiamente las jugadas de un programa informático de ajedrez. Al afirmarme que ello era muy difícil de detectar, me dejó asombrado y a la vez muy preocupado, porque por mis votos eclesiásticos debía mantener el secreto en el club.

Por suerte, al transcurrir el tiempo, se desarrollaron algunos métodos para detectar esas irregularidades, y al ir conociendo mejor a los jugadores de ajedrez que jugaban en esa modalidad, me di cuenta de que no todos procedían de aquella manera. Vi que la mayoría de ellos eran muy responsables y estaban ungidos de entrañables valores éticos. Así he vivido estos últimos años esas muevas tendencias en el ajedrez, durante mi cargo honorario en el club.

Justamente en este momento llegó el campeón, por lo que se le dio la palabra. Por supuesto, pidió disculpas por llegar tarde y al ver al párroco del pueblo, se dirigió a él esbozando una sonrisa:

— Nunca voy a olvidar que al otro día que asumió como consejero espiritual de nuestro club, tuve el honor de ser el primero en confesarme en su parroquia…






23/8/22

El gran maestro de ajedrez

Ahora que después de tantos años se había convertido en un prestigioso gran maestro de ajedrez y tras haber recorrido el mundo entero envuelto en los triunfos, sintió el deseo de visitar el pequeño tallercito de ajedrez de la escuela donde estudiaba cuando era niño. Al arribar al pueblo humilde y remoto donde había vivido, observó que todo había cambiado y no lo reconoció. Las calles de tierra habían sido asfaltadas y las humildes viviendas de aquel entonces, habían sido reemplazadas por casas residenciales .

De pronto, vio la escuela. Era la misma donde después de haberse capacitado en el tallercito de ajedrez, había partido para recorrer el mundo cuando tenía apenas catorce años. Envuelto en la curiosidad, penetró en ella para observar el local con más detenimiento. Al mirar por la ventana, distinguió en la oscuridad, a los viejos juegos de ajedrez apoyados sobre los pupitres y sobre la pared del frente, estaba iluminado el tablero mural con el cual se había capacitado en aquella época.

Todo se conservaba igual que antes. Ese recuerdo de su niñez lo puso nostálgico y se le humedecieron los ojos, porque le parecía que mágicamente había retrocedido en el tiempo.

Fue al abrir la puerta, cuando escuchó la voz enérgica del profesor de ajedrez emergiendo desde las penumbras del local.

—¿Estas son horas de venir? Llegaste tarde y seguro que te demoraste pensando como siempre en esas estúpidas historias  que rondan en tu mente.

Al escucharlo y volver a la realidad, el niño agachó la cabeza y se sentó rápidamente junto a sus compañeros en uno de los pupitres vacíos. Luego, en el tallercito de ajedrez de esa escuela, emplazada en aquel pueblo de calles de tierra y humildes viviendas donde vivía, comenzó a escuchar la clase con atención. Tenía la esperanza de que algún día podría llegar a ser ese gran maestro de ajedrez que siempre imaginaba en sus sueños.

 



Publicado en el libro: Cuentos Cortos. Rotary Lomas Este. Buenos Aires. Argentina. Año 2023.

23/7/22

Piezas desdichadas

Lloran mis piezas del tablero

cuando las guardan en la caja,

y al seguirlas con la mirada

la partida voy recordando.

Como mi tristeza no para

deseo olvidar la derrota,

pero esas piezas desdichadas

a mi mente van torturando.





Genios inspiradores

Quería esa noche elaborar

una plan de juego coherente,

mas yo no podía concretar

nada que gustara realmente.


Pensé en sacrificios muy hermosos

que ansioso traté de analizar,

pero me aparecían borrosos

esos métodos para triunfar.


De pronto, un reflejo los alumbra

a Capablanca, Fischer y Tal,

los que colgados en la penumbra

veían mi laguna mental.


Y al posar en ellos mi mirada

del sopor pude yo liberarme,

y aquella inspiración tan ansiada

sus cuadros lograron ofrendarme.







14/5/22

Preciada pérdida

Los sentimientos afloran en uno cuando perdemos algo que queremos, deseamos y necesitamos al mismo tiempo. Llegué a esta conclusión, cuando hace unos días, desgraciadamente perdí a quien apareció de repente en mi vida ajedrecística, ayudándome a transitar el camino. Ella siempre permanecía pacientemente muy cerca mío. Apenas una mirada bastaba para entendernos y jugábamos placenteramente al ajedrez durante horas y horas, en la que yo le trasuntaba toda la pasión que sentía. Además ella me ayudaba en la vida, a desarrollar mi actividad ajedrecística en este mundo moderno. Tenía con ella un perfecto entendimiento y como consecuencia de mi desatención seguramente la he perdido para siempre. Y ahora estoy muy deprimido, esperando que se produzca el milagro de volver a recuperar a mi preciada tablet que dejé olvidada en el bar.




4/5/22

Superhéroe ajedrecístico

Mi nieto de cinco años estaba dando los primeros pasos en el conocimiento del ajedrez. Un día le dije en broma que en mi juventud yo ganaba todas las partidas, sin darme cuenta que desde ese momento, me había encarnado en su mente infantil como la figura de su superhéroe ajedrecístico.

Aquella noche, luego de mostrarle la figura de Capablanca en un libro de ajedrez, le expliqué que había sido uno de los mejores jugadores de mi época. Le comenté que siempre me decía cuando jugaba con él, que lo primero que debíamos aprender eran los finales. Entonces, le estuve enseñando en la mesa del living como dar los diversos mates con rey y dama y rey y torre.

A la mañana siguiente me levanté algo tarde y lo encontré con sus brazos apoyados sobre la mesa del living, observando muy pensativo el tablero con las piezas de ajedrez que había quedado de la noche. Al verlo así, se me ocurrió preguntarle:
—¿Qué te pasa, soñaste algo malo anoche?

— Soñé que me había perdido en un bosque y al tratar de buscar el camino de vuelta, encontré una casita de madera. Al abrir la puerta, estabas vos igual que en esa foto de cuando eras joven, jugando al ajedrez con Capablanca, pero justo en ese momento me desperté.

Fue allí que quedé completamente sorprendido y sin saber que responder, cuando mi nieto giró la cabeza y mirando a su superhéroe con ansiosa curiosidad , le preguntó de sopetón:

— Dime abuelo, ¿le ganaste a Capablanca esa partida? 














Finalista VII Concurso de Cuentos breves. Héroes cotidianos.

Incluido en el libro Reflexión.

Creatividad Literaria. España. Julio 2022.


16/4/22

Desánimo ajedrecístico

Hundido en el desánimo me encuentro

con el corazón inmerso en la pena,

la angustia en mi cuerpo desencadena

y un jaque doloroso llevo dentro.


Al iniciar el juego me concentro

y en la apertura hice bien mi faena,

pero al no tomar una senda buena

un final muy triste fue el epicentro.


Una esperanza surgió en un instante,

mas se esfumó carente de emoción

cuando comprendí que era un desatino.


Por eso, para seguir adelante,

no me queda en ajedrez otra opción

que mejorar este juego anodino.











Finalista IV Concurso de Sonetos. Así te lo cuento.

Publicado en el libro: Respuesta.

Concursos Literarios en Español. España. Enero 2020.


7/4/22

La muerte del peón

Con soltura el peón avanza dos pasos en el camino, y así comienza su lucha para llegar a su objetivo final. Encuentra muchos obstáculos en su marcha. Los poderosos lo atacan, y las amenazas se incrementan. Ágiles caballos buscan con astucia impedir su avance, y las torres junto a la dama y alfiles enemigos lo acosan. Por suerte, puede salir indemne ante todos los peligros, y finalmente alcanza triunfante la última línea del tablero. Y así victorioso obtiene por fin la recompensa buscada. ¡Con qué tesón luchó el peón para lograr su propia muerte!




4/4/22

El ajedrez

Desde que se conoció el ajedrez,

los jugadores gozaron de su belleza

como una divinidad del cielo.

Mas el hombre no lo inventó,

sino que lo descubrió en el universo

donde están todas las creaciones

como partidas en un gran trebejo.

Y quizás no haya sido en este universo

sino en uno de los múltiples universos.

¡Ajedrez: maravilloso y sublime,

que tan sólo un Dios pudo crearlo!







Publicado en el libro Inquietudes Literarias

Editorial Alsina. Buenos Aires. 2011.