13/12/19

Pesadilla ajedrecística

Una pesadilla estaba martirizando al maestro en esa tarde, cuando de pronto se despertó sobresaltado sobre unos almohadones que estaban en el piso junto a las piezas de ajedrez. Con ellas, antes de sobrevenirle el sueño, había estado estudiando una apertura a emplear en la partida que debería disputar esa noche por la final del torneo de ajedrez.
Al abrir los ojos, la imagen familiar del cuarto cobró vida. Había tenido la angustiosa sensación de encontrarse en esa pesadilla en una posición perdida, de tal forma que sino se hubiera despertado abruptamente, era inevitable su triste e inexorable derrota.
Entonces se levantó como un resorte y abrió la ventana para que entrara una bocanada de aire fresco y perfumado del jardín. La tarde estaba serena, y cuando ante su vista apareció nuevamente la hermosa realidad de la naturaleza, el ritmo de su corazón fue normalizándose, mientras su espíritu se iba recomponiendo poco a poco.
Por suerte, había sido un sueño premonitorio que le había señalado claramente que no era conveniente adoptar esa apertura y esperanzado se puso a estudiar otra línea más prometedora, la que luego empleó con éxito en el encuentro que disputó por la noche.


Yo vi a Papá Noel traerme el juego de ajedrez

Cuando yo tenía seis años, me propuse ver a Papá Noel. En esa nochebuena con mis padres y todos los parientes nos habíamos reunido en el living, con un hermoso arbolito de Navidad junto a la chimenea. A la medianoche, luego de celebrar en medio de la sidra, el pan dulce y el ruido de cohetes, mi madre me mandó a dormir a mi habitación. Allí me senté en un sillón junto a la ventana y aguanté el sueño como pude, hasta que se fueron los últimos invitados. 
Me costaba mantenerme despierto, cuando de repente, me pareció escuchar un ruido tras la ventana y al mirar, allí estaba… ¡Era Papá Noel! , el simpático gordito barbudo de traje rojo, barba blanca y mejillas rojas, transportado por renos alados, que con su bolsa de juguetes entraba por la chimenea.
Al despertarme en ese sillón entre las penumbras del amanecer, fui corriendo silenciosamente al living para no despertar a mis padres. Allí me llenó de alegría encontrar junto al arbolito, el hermoso juego de ajedrez que le había pedido.
Hoy después de tantos años de jugar al ajedrez, cuando va llegando la Navidad, estos recuerdos me llenan de nostalgias, porque aquella inocencia de mi niñez, junto con mis padres, ya se han ido, como se van las noches con sus sueños.




28/11/19

Movimiento fallido

El abuelo y el nieto sentados en el sofá del living de la casa jugaban esa tarde una partida de ajedrez, intercambiando las jugadas con una notebook. El abuelo se encontraba en mejor posición, pero no hallaba la mejor variante para poder concretar esa ventaja.

Como el tiempo corría, el niño se cansó de esperar la respuesta y aprovechó para ponerse a leer las historietas del diario, y esa actitud, sumado a esa forma de juego que era tan extraña para él, puso bastante nervioso al abuelo.

Fue en esos momentos de tensión, cuando ejecutó un movimiento fallido de peón y al pasarle luego la notebook a su nieto para que juegue, vio horrorizado como se producía el desenlace de la partida en el visor, mientras que el chico con voz aguda y punzante le gritaba: ¡Jaque mate, abuelo!

 

13/11/19

Reunión importante

Crearemos lugares especialmente preparados para que cuando los ajedrecistas buenos mueran, puedan seguir disfrutando del juego de ajedrez
― ¿Dónde? ―, indagaron aquellos que conocían la sabiduría de la Diosa Caissa.
― Esos espacios con tableros de ajedrez estarán en el cielo ―, dictaminó.
Todos estuvieron de acuerdo y así concluyó la reunión de los dioses.


7/11/19

Esperando el mañana

En el lugar donde se fueron encerradas ha oscurecido y el silencio ya hizo su aparición. Hace ya unos minutos que todo ha terminado para ellas y en estos momentos la soledad que las rodea es absoluta. Las voces exteriores ya no existen y sus ecos se han acallado. Acomodadas como pueden en ese pequeño recinto de madera alto y estrecho, deberán soportar largas horas de reminiscencias. Pero esa tortuosa espera no será eterna, porque mañana las piezas saldrán libres otra vez a la luz, para posarse resplandecientes sobre el tablero, a fin de disputar la nueva partida del torneo de ajedrez.




Aterrizaron alienígenas

Cuando descubrieron un ovni que aterrizó en un claro de la selva amazónica, algunos afirmaban que eran alienígenas invasores que buscaban nuestra extinción, mientras que otros pensaban que eran seres inteligentes y pacíficos, deseosos de comunicarse con nosotros.
Por suerte estos últimos tuvieron razón, porque los extraterrestres que lo comandaban manifestaron al bajar que venían a descansar y que solamente querían disputar unas partidas de ajedrez en la tierra para divertirse un poco.
Luego de recibir una serie de jaques mates por parte de mejores jugadores de nuestro planeta, los alienígenas partieron silenciosamente a la semana siguiente tal cual había llegado, sin antes decirnos que aprenderían de sus errores y se prepararían adecuadamente para la próxima visita.





30/10/19

Mensaje del celular

Al atender el mensaje de su celular apareció la figura de un emoticón llorando, e intrigado vio que número de teléfono del cual provenía era el de su rival ajedrecístico, al que había destrozado y humillado en la partida que habían jugado hacía sólo unos instantes en el torneo del club de ajedrez.
Entonces quiso esbozar una sonrisa, pero no tuvo tiempo, porque comenzó a sentir los efectos letales del veneno que había ingerido en el caramelo que su rival amablemente le había convidado.



29/10/19

Investigador fanático

Mi amigo que tiene una inteligencia super desarrollada, es un investigador fanático. Un día participó en una simultánea que jugó con un renombrado maestro de ajedrez y se enojó tanto al ser derrotado, que decidió buscar un método que le permitiera no perder nunca más una partida en su vida.
Para ello pidió una licencia prolongada en el trabajo, alquiló un departamento y se puso a estudiar de sol a sol de manera solitaria el juego de ajedrez, aislándose por completo de su familia.
Estuvo varios meses desconectado del mundo y cuando ahora lo vuelvo a ver, me comenta con mucha alegría que finalmente ha logrado su objetivo, porque descubrió una manera específica para no perder nunca en el juego de ajedrez.
Lo veo tan contento contándome su hallazgo, que todavía no me atrevo a mostrarle la nota que le ha dejado su esposa, pidiéndole el divorcio.

 



26/10/19

El anciano criticón

Un anciano era muy popular y conocido en el club de ajedrez, porque concurría asiduamente para observar con gesto serio y solemne las partidas de los torneos. Pero en los últimos tiempos se la pasaba criticando las jugadas que realizaba un joven ajedrecista que participaba en los mismos. 
Al terminar cada una de sus partidas, le reprochaba haber adoptado una apertura determinada o no efectuar tal o cual variante en el medio juego, o haber dejado un peón aislado en el final. El anciano parecía disfrutar persiguiendo y martirizando al joven con sus punzantes críticas.
Un día se produjo una conmoción en el club, cuando se enteraron que el viejo había fallecido repentinamente de un síncope cardíaco. Al conocer la noticia, el joven se apenó, aunque pensó que para él sería un alivio en su futuro ajedrecístico. 
Pero a la semana siguiente del velorio comenzaron a pasar cosas extrañas en su casa. El joven percibía la presencia del anciano por todos lados. En un momento dado, hasta llegó a escuchar sus pasos en las habitaciones contiguas y su tos ronca en el baño cuando no había nadie en la casa.
Una noche, mientras dormía después de haber perdido en una intensa partida disputada en el club, se despertó sobresaltado porque le pareció percibir la presencia del anciano junto a él. Y fue al abrir los ojos, cuando lo invadió el pánico al ver su imagen fantasmal parada al pie de su cama.
Entonces, tratado de sobreponerse relajó sus nervios, y abriendo los labios como pudo, le preguntó:
— ¿Qué es lo que quieres decirme?
El anciano acercó su espectral cara al rostro del ajedrecistas y le susurró a su oído:
 — La partida que jugaste esta noche fue una porquería, no deberías haber aceptado ese sacrificio de peón que estaba envenenado.
El joven no lo podía creer: ¡El alma en pena del anciano criticón había vuelto desde el más allá para reprocharle como jugaba!
 
 

24/10/19

El extraterrestre

Un día apareció un extraterrestre en mi jardín. Era muy amigable y me dijo que me había visto por la ventana analizar una partida de ajedrez y que le gustaría conocer el juego para implementarlo en su planeta. Al principio se interiorizó del reglamento y comenzó a leer los libros que yo le iba dando, luego los artículos, análisis y programas de la computadora y por último agotó la información disponible, copiando en su mente todas las partidas realizadas en el mundo.
Con toda esa información partió de regreso a su planeta, no sin ante decirme que me informaría cuando difundiera el ajedrez allí. Hoy recibí un mensaje del extraterrestre diciéndome que la práctica del juego había tenido un éxito rotundo, salvo que tuvo que adaptar la nomenclatura y forma de las piezas para hacerlo más accesible, porque en su planeta no existen los reyes, torres, caballos, alfiles y peones.





16/10/19

La partida de mi vida

Estaba en el parque jugando al ajedrez con un amiguito, cuando me sorprendió el bullicio ensordecedor del recreo de la escuela lindera. Mientras trataba de concentrarme nuevamente en la partida, apareció una nena muy pequeña, quien señalando con el dedo extendido me dijo:
— Aquella quiere ser tu novia.
Seguí con la vista la dirección del dedo y apoyada en el alambrado que separaba el parque con el patio de la escuela, vi a una chica rubia que me miraba sonriendo con su guardapolvo blanco.
—Fue a partir de ese momento, cuando comencé con ella la partida de amor en el tablero de mi vida —, contaba el maestro de ajedrez a sus amigos, en la cena de celebración de sus treinta años de casado.

 

8/10/19

Trascendencia mediática

El juego de ajedrez es la pasión de mi vida, pero aunque he participado en torneos de cierta importancia, siempre he pasado desapercibido. Es que que nunca logré un galardón que valga la pena, como para que algún medio periodístico se digne siquiera de mencionarme. 
Por eso, cuando la Federación Nacional de Ajedrez convocó hace unos meses el torneo regional decidí prepararme a fondo. Me compré varios libros de teoría y practiqué con un programa de computadora. Estas últimas noches fui al club de ajedrez de mi barrio para jugar algunas partidas y ahora puedo considerarme sin dudas como un jugador consumado.
Sé que voy a ganar, no obstante, para asegurarme de que mi actuación en este torneo trascienda en los medios, he comprado un revólver. Estoy convencido que esta vez, de una u otra forma, todos los periódicos hablarán de mí.

 



7/10/19

Pasar a mejor vida

Cuando el ajedrecista salió esa noche a la calle después de la intensa partida disputada por el torneo del Club Argentino de Ajedrez, después de caminar varias cuadras y con la mente todavía embotada por el desarrollo del juego, fue atropellado por un coche que pasaba a gran velocidad y que siguió su carrera sin detenerse. 
Luego de transcurridos unos momentos, no dudó de que estaba muerto, pero le llamó la atención que no tenía heridas visibles ni dolor alguno y después de sacudirse el polvo adherido a su ropa, fue deambulando sin rumbo por esas calles que le parecían estar más oscuras que de costumbre, respirando el aire fresco de esa noche de verano. 
De pronto, divisó nuevamente el Club donde había jugado esa noche, y que misteriosamene todavía permanecía abierto a esas altas horas de la madrugada. Al entrar, divisó en una mesa nada menos que a Capablanca y Alekhine que jugaban al ajedrez, y parado junto a ellos mirando la partida, estaba su mejor amigo, quien era fanático ajedrecista como él y que había muerto unos años atrás.
Al reconocerlo, su amigo se mostró muy sorprendido.
— Hola, que gusto tengo de volver a verte. ¿Desde cuándo pasaste a mejor vida? 
— Hace unos minutos. Me atropelló un auto cuando cruzaba la calle. 
— Dale, busquemos una mesa libre y juguemos una partida para celebrar nuestro reencuentro.

5/10/19

Partida revancha

Mi amigo me dice que quiere que me reúna con él, para darme la oportunidad de la revancha a aquella partida de ajedrez. Pero yo siempre me he negado desde que me ganó en esa final del torneo del club. Es que ya no tiene sentido realizar ese encuentro aunque él siga insistiendo, y me lo han ratificado tanto mi psiquiatra como mi abogado. Hace dos años que lo maté después de aquella partida, y todas las noches me visita en la cárcel para hacerme esa amable proposición. 
 

28/9/19

Libro exitoso

El anciano había asistido a la presentación de un exitoso libro de problemas de ajedrez, que se realizó en el auditorio municipal de la ciudad por parte de un joven compositor artístico. Se estaba retirando muy compungido porque él también era compositor y nunca en su larga vida había tenido esa suerte, cuando de pronto vio pasar junto a él a Caissa la Diosa del ajedrez y entonces le descargó su tristeza.
— ¿Por qué no me ayudas para que el libro de problemas que yo he publicado, tenga la misma difusión que esa obra?
La Diosa lo miró sin detenerse, y apresurando su paso, le contestó.
— Te adelanto que justo dentro de un año en este auditorio y a esta misma hora, ese joven compositor dará una conferencia detallando tu trayectoria ajedrecística, en la que elogiará muchísimo ese libro que has publicado y yo estaré allí presente para celebrarlo.
—¡Que bueno, te lo agradeceré mucho!
— Agradécemelo ahora, porque el año que viene ya no lo podrás hacer, le dijo la Diosa mientras se alejaba.

 

26/9/19

Una mujer ideal

El maestro de ajedrez se contactó por Internet con una experta en informática para que le resuelva algunos inconvenientes que tenía para jugar al ajedrez on-line con su computadora. Era una mujer muy hermosa que le solucionó rápidamente el problema. Después se sentaron en el sofá y tuvieron una larga charla cordial e inteligente, donde ella le dijo que no tenía ningún compromiso.
— He sido un jugador exitoso, pero ahora que me he retirado, vivo en completa soledad y durante estos últimos años el juego de partidas de ajedrez on-line ha sido mi única distracción —, le confesó el maestro.
— Que bueno, entonces podemos jugar una partida dado que a mi realmente me apasiona jugar al ajedrez. Pero antes te puedo preparar algo exquisito para comer, porque te comento que además de ser una experta en informática, soy una excelente ama de casa y cocino como los dioses,— le propuso ella con una amplia sonrisa.
— Por favor, quédate a vivir conmigo, porque ya al conocerte me he dado cuenta que eres la mujer ideal para mí.—, le pidió el maestro en un arrebato desesperado, mientras ella lo miraba sorprendida.
— Que quieres que te diga, si bien eres un hombre algo maduro, me has resultado muy agradable y simpático—, le contestó.
— ¿Pero que pasaría con tus deseos sexuales, si acepto tu proposición? — , le preguntó luego bastante expectante.
— Es que a mi edad solo busco una compañía que me brinde cariño y comprensión, aunque debo reconocer que me hubiera gustado mucho hacer el amor contigo—, le contestó él.
— Se ve que eres un hombre muy sincero y me has tratado como lo que realmente soy,  una ginoide creada con la apariencia y los sentimientos de una mujer—, le dijo ella con una sonrisa de aceptación, mientras percibía en su conciencia virtual que se estaba encariñando con él.