22/2/20

El peón diferente

Había una vez un peón que al llegar a la última fila del tablero de ajedrez, sintió en unos segundos como que una rara metamorfosis se estaba operando en él. Y al convertirse en un nuevo ser con una apariencia diferente, se avergonzó ante las miradas suspicaces y burlonas que le lanzaron sus peones compañeros.
Pero un momento después quedó tan asombrado, que ni él mismo lo podía creer. ¡Se había transformado nada menos que en la bella dama que ahora en el tablero, reinaba a sus burlones compañeros!

Moraleja: Ser diferente no debe avergonzar a nadie.


14/2/20

La batalla ha terminado

Los combatientes luchan hasta la muerte en una bravía contienda, en tanto el sol que cae en el ocaso se va esfumando poco a poco, manchando de sangre el dilatado horizonte. Hasta que por fin, luego que uno de los bandos anuncia el final, las penumbras y el silencio se apoderan del épico escenario de la lucha. La batalla ha terminado y los dioses se han calmado. En el cielo oscuro se abre paso la luna, que ilumina de gris al parque, mientras que las piezas diseminadas sobre el tablero de ajedrez, lentamente van recibiendo su sepultura común en una caja de madera, en medio de las sombras de la noche.


28/12/19

Ajedrecista inocente

No puedes entrar acá, porque aún estás vivo en la tierra ―, le dijo San Pedro al verlo llegar a las puertas del paraíso.
Que lástima, acá están los mejores jugadores de ajedrez del mundo y me gustaría jugar con ellos ¿Estoy vivo realmente? ― le preguntó intrigado el maestro de ajedrez.
Si; estás durmiendo en el medio de un sueño profundo y no has tenido ningún infarto después de haber perdido la partida final del torneo de ajedrez ―, le contestó San Pedro sonriendo. Pero luego de una pausa lo miró con picardía.
¿No recuerdas que hoy es 28 de diciembre y es el día de los inocentes?
¡Que la inocencia te valga! ―, le dijo, mientras lo invitaba a pasar al paraíso.



22/12/19

Viejo juego de ajedrez

Después de varios años, encontré perdido en el altillo de casa, junto a un libro deteriorado y unos anteojos, un viejo juego de ajedrez con el que solía jugar en mi juventud. Entonces me di cuenta de que no me sirve para nada tratar de olvidar.
Aunque el tiempo pase siempre aparece impredecible algún triste momento de mi vida, que puede tomar cualquier forma, como la de ese viejo juego de ajedrez. Él me hace recordar aquella partida que perdí en la final en aquel torneo tan importante, en la que decidí abandonar la práctica del ajedrez profesional, para dedicarme a mi carrera universitaria.





13/12/19

Pesadilla ajedrecística

Una pesadilla estaba martirizando al maestro en esa tarde, cuando de pronto se despertó sobresaltado sobre unos almohadones que estaban en el piso junto a las piezas de ajedrez. Con ellas, antes de sobrevenirle el sueño, había estado estudiando una apertura a emplear en la partida que debería disputar esa noche por la final del torneo de ajedrez.
Al abrir los ojos, la imagen familiar del cuarto cobró vida. Había tenido la angustiosa sensación de encontrarse en esa pesadilla en una posición perdida, de tal forma que sino se hubiera despertado abruptamente, era inevitable su triste e inexorable derrota.
Entonces se levantó como un resorte y abrió la ventana para que entrara una bocanada de aire fresco y perfumado del jardín. La tarde estaba serena, y cuando ante su vista apareció nuevamente la hermosa realidad de la naturaleza, el ritmo de su corazón fue normalizándose, mientras su espíritu se iba recomponiendo poco a poco.
Por suerte, había sido un sueño premonitorio que le había señalado claramente que no era conveniente adoptar esa apertura y esperanzado se puso a estudiar otra línea más prometedora, la que luego empleó con éxito en el encuentro que disputó por la noche.


Yo vi a Papá Noel traerme el juego de ajedrez

Cuando yo tenía seis años, me propuse ver a Papá Noel. En esa nochebuena con mis padres y todos los parientes nos habíamos reunido en el living, con un hermoso arbolito de Navidad junto a la chimenea. A la medianoche, luego de celebrar en medio de la sidra, el pan dulce y el ruido de cohetes, mi madre me mandó a dormir a mi habitación. Allí me senté en un sillón junto a la ventana y aguanté el sueño como pude, hasta que se fueron los últimos invitados. 
Me costaba mantenerme despierto, cuando de repente, me pareció escuchar un ruido tras la ventana y al mirar, allí estaba… ¡Era Papá Noel! , el simpático gordito barbudo de traje rojo, barba blanca y mejillas rojas, transportado por renos alados, que con su bolsa de juguetes entraba por la chimenea.
Al despertarme en ese sillón entre las penumbras del amanecer, fui corriendo silenciosamente al living para no despertar a mis padres. Allí me llenó de alegría encontrar junto al arbolito, el hermoso juego de ajedrez que le había pedido.
Hoy después de tantos años de jugar al ajedrez, cuando va llegando la Navidad, estos recuerdos me llenan de nostalgias, porque aquella inocencia de mi niñez, junto con mis padres, ya se han ido, como se van las noches con sus sueños.




28/11/19

Movimiento fallido

El abuelo y el nieto sentados en el sofá del living de la casa jugaban esa tarde una partida de ajedrez, intercambiando las jugadas con una notebook. El abuelo se encontraba en mejor posición, pero no hallaba la mejor variante para poder concretar esa ventaja.

Como el tiempo corría, el niño se cansó de esperar la respuesta y aprovechó para ponerse a leer las historietas del diario, y esa actitud, sumado a esa forma de juego que era tan extraña para él, puso bastante nervioso al abuelo.

Fue en esos momentos de tensión, cuando ejecutó un movimiento fallido de peón y al pasarle luego la notebook a su nieto para que juegue, vio horrorizado como se producía el desenlace de la partida en el visor, mientras que el chico con voz aguda y punzante le gritaba: ¡Jaque mate, abuelo!

 

13/11/19

Reunión importante

Crearemos lugares especialmente preparados para que cuando los ajedrecistas buenos mueran, puedan seguir disfrutando del juego de ajedrez
― ¿Dónde? ―, indagaron aquellos que conocían la sabiduría de la Diosa Caissa.
― Esos espacios con tableros de ajedrez estarán en el cielo ―, dictaminó.
Todos estuvieron de acuerdo y así concluyó la reunión de los dioses.


7/11/19

Esperando el mañana

En el lugar donde se fueron encerradas ha oscurecido y el silencio ya hizo su aparición. Hace ya unos minutos que todo ha terminado para ellas y en estos momentos la soledad que las rodea es absoluta. Las voces exteriores ya no existen y sus ecos se han acallado. Acomodadas como pueden en ese pequeño recinto de madera alto y estrecho, deberán soportar largas horas de reminiscencias. Pero esa tortuosa espera no será eterna, porque mañana las piezas saldrán libres otra vez a la luz, para posarse resplandecientes sobre el tablero, a fin de disputar la nueva partida del torneo de ajedrez.




Aterrizaron alienígenas

Cuando descubrieron un ovni que aterrizó en un claro de la selva amazónica, algunos afirmaban que eran alienígenas invasores que buscaban nuestra extinción, mientras que otros pensaban que eran seres inteligentes y pacíficos, deseosos de comunicarse con nosotros.
Por suerte estos últimos tuvieron razón, porque los extraterrestres que lo comandaban manifestaron al bajar que venían a descansar y que solamente querían disputar unas partidas de ajedrez en la tierra para divertirse un poco.
Luego de recibir una serie de jaques mates por parte de mejores jugadores de nuestro planeta, los alienígenas partieron silenciosamente a la semana siguiente tal cual había llegado, sin antes decirnos que aprenderían de sus errores y se prepararían adecuadamente para la próxima visita.





30/10/19

Mensaje del celular

Al atender el mensaje de su celular apareció la figura de un emoticón llorando, e intrigado vio que número de teléfono del cual provenía era el de su rival ajedrecístico, al que había destrozado y humillado en la partida que habían jugado hacía sólo unos instantes en el torneo del club de ajedrez.
Entonces quiso esbozar una sonrisa, pero no tuvo tiempo, porque comenzó a sentir los efectos letales del veneno que había ingerido en el caramelo que su rival amablemente le había convidado.



29/10/19

Investigador fanático

Mi amigo que tiene una inteligencia super desarrollada, es un investigador fanático. Un día participó en una simultánea que jugó con un renombrado maestro de ajedrez y se enojó tanto al ser derrotado, que decidió buscar un método que le permitiera no perder nunca más una partida en su vida.
Para ello pidió una licencia prolongada en el trabajo, alquiló un departamento y se puso a estudiar de sol a sol de manera solitaria el juego de ajedrez, aislándose por completo de su familia.
Estuvo varios meses desconectado del mundo y cuando ahora lo vuelvo a ver, me comenta con mucha alegría que finalmente ha logrado su objetivo, porque descubrió una manera específica para no perder nunca en el juego de ajedrez.
Lo veo tan contento contándome su hallazgo, que todavía no me atrevo a mostrarle la nota que le ha dejado su esposa, pidiéndole el divorcio.

 



26/10/19

El anciano criticón

Un anciano era muy popular y conocido en el club de ajedrez, porque concurría asiduamente para observar con gesto serio y solemne las partidas de los torneos. Pero en los últimos tiempos se la pasaba criticando las jugadas que realizaba un joven ajedrecista que participaba en los mismos. 
Al terminar cada una de sus partidas, le reprochaba haber adoptado una apertura determinada o no efectuar tal o cual variante en el medio juego, o haber dejado un peón aislado en el final. El anciano parecía disfrutar persiguiendo y martirizando al joven con sus punzantes críticas.
Un día se produjo una conmoción en el club, cuando se enteraron que el viejo había fallecido repentinamente de un síncope cardíaco. Al conocer la noticia, el joven se apenó, aunque pensó que para él sería un alivio en su futuro ajedrecístico. 
Pero a la semana siguiente del velorio comenzaron a pasar cosas extrañas en su casa. El joven percibía la presencia del anciano por todos lados. En un momento dado, hasta llegó a escuchar sus pasos en las habitaciones contiguas y su tos ronca en el baño cuando no había nadie en la casa.
Una noche, mientras dormía después de haber perdido en una intensa partida disputada en el club, se despertó sobresaltado porque le pareció percibir la presencia del anciano junto a él. Y fue al abrir los ojos, cuando lo invadió el pánico al ver su imagen fantasmal parada al pie de su cama.
Entonces, tratado de sobreponerse relajó sus nervios, y abriendo los labios como pudo, le preguntó:
— ¿Qué es lo que quieres decirme?
El anciano acercó su espectral cara al rostro del ajedrecistas y le susurró a su oído:
 — La partida que jugaste esta noche fue una porquería, no deberías haber aceptado ese sacrificio de peón que estaba envenenado.
El joven no lo podía creer: ¡El alma en pena del anciano criticón había vuelto desde el más allá para reprocharle como jugaba!
 
 

24/10/19

El extraterrestre

Un día apareció un extraterrestre en mi jardín. Era muy amigable y me dijo que me había visto por la ventana analizar una partida de ajedrez y que le gustaría conocer el juego para implementarlo en su planeta. Al principio se interiorizó del reglamento y comenzó a leer los libros que yo le iba dando, luego los artículos, análisis y programas de la computadora y por último agotó la información disponible, copiando en su mente todas las partidas realizadas en el mundo.
Con toda esa información partió de regreso a su planeta, no sin ante decirme que me informaría cuando difundiera el ajedrez allí. Hoy recibí un mensaje del extraterrestre diciéndome que la práctica del juego había tenido un éxito rotundo, salvo que tuvo que adaptar la nomenclatura y forma de las piezas para hacerlo más accesible, porque en su planeta no existen los reyes, torres, caballos, alfiles y peones.





16/10/19

La partida de mi vida

Estaba en el parque jugando al ajedrez con un amiguito, cuando me sorprendió el bullicio ensordecedor del recreo de la escuela lindera. Mientras trataba de concentrarme nuevamente en la partida, apareció una nena muy pequeña, quien señalando con el dedo extendido me dijo:
— Aquella quiere ser tu novia.
Seguí con la vista la dirección del dedo y apoyada en el alambrado que separaba el parque con el patio de la escuela, vi a una chica rubia que me miraba sonriendo con su guardapolvo blanco.
—Fue a partir de ese momento, cuando comencé con ella la partida de amor en el tablero de mi vida —, contaba el maestro de ajedrez a sus amigos, en la cena de celebración de sus treinta años de casado.

 

8/10/19

Trascendencia mediática

El juego de ajedrez es la pasión de mi vida, pero aunque he participado en torneos de cierta importancia, siempre he pasado desapercibido. Es que que nunca logré un galardón que valga la pena, como para que algún medio periodístico se digne siquiera de mencionarme. 
Por eso, cuando la Federación Nacional de Ajedrez convocó hace unos meses el torneo regional decidí prepararme a fondo. Me compré varios libros de teoría y practiqué con un programa de computadora. Estas últimas noches fui al club de ajedrez de mi barrio para jugar algunas partidas y ahora puedo considerarme sin dudas como un jugador consumado.
Sé que voy a ganar, no obstante, para asegurarme de que mi actuación en este torneo trascienda en los medios, he comprado un revólver. Estoy convencido que esta vez, de una u otra forma, todos los periódicos hablarán de mí.